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Arranca una intensa semana de lucha por la pensión mínima de 1.080 euros

Bilbo e Iruñea, al igual que otras localidades vascas, fueron escenario ayer de movilizaciones con las que arrancó la semana de lucha del Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria por la pensión mínima de 1.080 euros. Instaron al Gobierno de Pedro Sánchez a que mejore la reforma, incluyendo la reivindicación que les lleva al encierro y ayuno.

Concentración en Iruñea para exigir la pensión mínima de 1.080 euros. (Jagoba MANTEROLA | FOKU)

Sendas marchas en Bilbo e Iruñea dieron comienzo ayer a la semana de movilización impulsada por el Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria en favor de la pensión mínima de 1.080 euros. Concentrados ante el Consistorio bilbaino, cientos de manifestantes acompañaron por calles céntricas del Botxo a las 30 personas que iniciaron un encierro y ayuno en un local de Indautxu mientras otra marcha en la capital navarra se dirigió a las sedes del Parlamento y Gobierno para instar al Ejecutivo de María Chivite a que complemente hasta esa cantidad las pensiones más bajas.

Optimistas se mostraron al arranque de esta semana de lucha para exigir a los Ejecutivos de Gasteiz e Iruñea que complementen hasta 1.080 euros las pensiones más bajas. En Hego Euskal Herria, tras la última subida del 8,5%, son 279.480 personas las que no llegan a los 1.000 euros, de las que 203.200 son mujeres.

Antes de emprender la marcha de Bilbo, Jon Fano agradeció el respaldo que ya han logrado con su nueva iniciativa y animó a seguir en la lucha. A continuación, comenzó en el Ayuntamiento la manifestación hasta el local de Indautxu donde llevan a cabo el encierro y ayuno. A lo largo del recorrido, los participantes no cesaron de corear consignas como ‘‘pentsionistak aurrera’’, ‘‘emakumeak aurrera’’, ‘‘terrorismo es no llegar a fin de mes’’, ‘‘1.080 sí se puede’’ o ‘‘lo público no se vende, lo público se defiende’’.

Son «muy críticos» con la segunda parte de la reforma presentada el viernes por el Gobierno español a los agentes sociales, aunque reconocen ciertos avances. «No nos satisface. Estamos a tiempo de mejorar lo positivo y cambiar lo negativo», apuntaron.

«Esta reforma es parte de un proceso de reformas que está recortando pensiones y derechos de las personas pensionistas, reformas que como la del 2011 deberían haber sido derogadas y que esta reforma perpetua», lamentaron.

«Se sigue incumpliendo la Ley 21/2021 al no realizarse la auditoría de la Seguridad Social, lo cual es utilizado para sembrar dudas sobre la financiación del sistema. Someter, tal como aparece en la propuesta de reforma, las decisiones futuras a los criterios del Informe de Envejecimiento publicado por la Comisión Europea, la AiReF y el Pacto de Toledo deja la puerta abierta a nuevos recortes», advirtieron.

Aprovechar la ocasión

Califican de «positiva» la mejora de las pensiones mínimas, aunque lamentan que en este ejercicio no se alcanzarán los 1.080 euros que reivindican. Instan al Gobierno español y a los partidos políticos a aprovechar la ocasión de fijarla en esa cantidad siguiendo los criterios de la Carta Social Europea. «Es el momento de conseguirlo y la movilización es como hasta ahora la manera de lograrlo. Las movilizaciones son más necesarias que nunca», defienden.

«Está bien retirar la propuesta de incrementar el periodo de cálculo de la pensión hasta los 30 años. Rechazamos que se aumente de 25 a 29 años dicho periodo, aunque se contemple la posibilidad de eliminar los dos años peores y se prorrogue otros diez años la opción de los 25 años provenientes de la reforma del 2011. Según el mismo Banco de España, cada año de aumento del periodo de cálculo ha supuesto un 0,5% de reducción de la pensión. Ni 25, ni 29, ni 30, reclamamos que el periodo de cálculo de la pensión se sitúe en los 15 mejores años cotizados», insisten desde el movimiento de pensionistas.