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Erandio, cuya web fue pionera, borra incluso a víctimas policiales de 1969

En solo tres meses, el Ayuntamiento de Erandio, gobernado por el PNV, ha pasado de expresar su orgullo por una web pionera en memoria inclusiva a borrar todo el trabajo, sin distinción alguna. Ha eliminado incluso a las víctimas de la mítica lucha contra la contaminación en ese municipio vizcaino.

Recuerdo a Josu Murueta y Antón Fernández. (Marisol RAMÍREZ | FOKU)

El 16 de enero, la alcaldesa de Erandio, Aitziber Oliban, no ocultó su satisfacción en la presentación de una web pionera en Bizkaia sobre memoria pasada y reciente. Aquella jornada posó ante los medios sonriente junto a Javi Buces, miembro de Aranzadi responsable del trabajo de investigación, y con la mirada fija en una de las fotos históricas de ese portal, “Erandio Oroimena”. Por su parte, Buces destacó que Erandio se había convertido en el primer ayuntamiento del herrialde que completaba ese esfuerzo de documentación y reconocimiento, algo por delante de Galdakao (con alcaldía de EH Bildu).

Apenas tres meses después, si se teclea www.erandiooroimena.eus se comprobará que solo está habilitada la sección “Oroimen historikoa”, pero no la de “Gertuko oroimena” donde un mensaje advierte: «Espacio no accesible». En un primer momento, el sábado se podía leer que ese apartado quedaba cerrado «temporalmente», pero después se cambió por otro mensaje aún más tajante, que no aclara siquiera si hay intenciones de reactivar la web.

La campaña preelectoral emprendida por el PSE y seguida por el PNV contra EH Bildu por esta cuestión se ha llevado por delante un trabajo exhaustivo en el que se habían documentado 825 nombres de personas del municipio víctimas de vulneraciones de derechos por motivos políticos. Un trabajo con el que la alcaldesa expresaba su «compromiso total» en esa comparecencia de enero.

FERNÁNDEZ Y MURUETA ENTRE LOS BORRADOS

La campaña ha puesto el foco sobre la presencia de presos vascos en el listado de víctimas de vulneraciones de derechos, pero su resultado práctico en Erandio es que han sido borradas de un plumazo todas las personas que han sufrido violencia política en la etapa reciente. Entre ellas, dos de especial significación en el municipio: Josu Murueta Moratilla y Antón Fernández Elorriaga, fallecidos por disparos policiales en 1969 en el marco de la lucha popular contra la contaminación en esta localidad a orillas de la ría.

Hoy día no se pueden encontrar ya ni las fichas personales que resumían su caso (que pueden verse en NAIZ tras recuperarlas antes de su inhabilitación) ni la entrevista con familiares y amigos que evocan lo sucedido en aquel momento.

En el caso de Fernández, la investigación liderada por Buces llegó a la siguiente conclusión: «El 28 de octubre de 1969, con motivo de los disturbios que se estaban produciendo en las calles de Erandio a raíz de una movilización contra la contaminación, recibió un disparo en la cabeza cuando se encontraba en el balcón de su domicilio. El disparo fue efectuado por un miembro de la Policía Armada, si bien se desconoce la identidad del victimario. Fernández fue trasladado al hospital de Basurto, falleciendo días más tarde. El cuerpo fue exhumado el 24 de mayo de 2021 por el Departamento de Antropología de la Sociedad de Ciencias Aranzadi para certificar la causa de su muerte, confirmando que esta era una herida de bala en la región frontal izquierda del cráneo».

En cuanto a Murueta, así quedaba fijada la realidad de los hechos: «El 29 de octubre de 1969 Erandio volvió a movilizarse tras los incidentes de la jornada anterior, en la que resultaron heridas de bala por disparos de la Policía Armada cuatro personas. Aquel 29 de octubre los agentes volvieron a disparar con armas de fuego contra los manifestantes. Murueta fue herido por el impacto de dos balas. Una de ellas le perforó el páncreas, lo que provocó horas más tarde su muerte en el hospital de Basurto. El autor de los disparos fue el policía armado Antonio Castañeda Rodríguez, sin embargo fue eximido de cualquier responsabilidad penal».

En esa presentación de enero, Buces animó a la ciudadanía a ir completando este trabajo con más casos, desde la premisa de que «vivimos en una sociedad madura capaz de conocer toda esta verdad». Una madurez que no han mostrado precisamente los impulsores de esta campaña política.