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La revuelta de los riders británicos: masiva huelga que sacude ciudades

Una masiva huelga de repartidores de comida a domicilio paralizó Londres y diferentes ciudades de Gran Bretaña el pasado viernes en protesta por sus bajos salarios. A pesar de que los tribunales les han negado el derecho a sindicarse, estos trabajadores y trabajadoras están decididas a continuar su lucha por mejoras laborales.

Un grupo de repartidores de Deliveroo participa en una protesta llevada a cabo en 2021 en Londres. (Stefan ROUSSEAU | PA WIRE - DPA - EUROPA PRESS)

Pronto volveremos a la normalidad». Es el mensaje que leyeron el viernes miles de usuarios de Deliveroo en Londres. McDonald’s, por su parte, mostró uno de sus establecimientos completamente desbordado por los pedidos sin entregar, y varios restaurantes ofrecieron hasta 50 libras en efectivo a trabajadores que hicieran entregas. ¿El motivo? Una masiva huelga de riders de Uber Eats, Deliveroo, Just Eat y Stuart Delivery, las grandes plataformas de reparto de comida a domicilio de Gran Bretaña.

La iniciativa partió de un grupo brasileño de repartidores que operan a través de una cuenta de Instagram llamada DeliveryJobUK, con el objetivo de luchar contra las largas jornadas laborales, los bajos salarios y las condiciones peligrosas. A medida que la noticia de la huelga, que en un principio iba a tener lugar en unas pocas zonas de Londres, se difundía por grupos de WhatsApp y redes sociales, cada vez más grupos de repartidores se comprometían a unirse a la protesta.

NO SOLO LONDRES

Así, unos 3.000 riders de al menos 90 localidades londinenses se declararon en huelga entre las 17.00 y 22.00 del viernes. Las protestas se expandieron a Brighton, Liverpool, Bath, Glasgow... generando cerca de 540 informes de problemas relacionados con los servicios de entrega. Además, las redes sociales se inundaron con numerosos vídeos que mostraban a conductores enfurecidos tocando el claxon y encendiendo las luces de sus motocicletas simultáneamente.

Shaf Hussain, veterano rider londinense de Uber Eats y Deliveroo, señaló al medio Gig Economy Project que cree que «fue la huelga más impactante que ha habido en esta industria». «He estado en muchas huelgas antes, he visto pedidos apilándose en los estantes antes en restaurantes específicos, pero la diferencia con esta es que no fueron uno o dos restaurantes, fueron montones», apuntó.

«Hace siete años, cuando me uní a Deliveroo, solía ganar entre 10 y 17 libras por hora. Terminaba una entrega y rápidamente conseguía otra», explicaba. Sin embargo, la tarifa base para una entrega en Deliveroo es hoy de apenas 2,90 libras, y para Hussain la competencia por conseguir trabajo es «feroz» debido a la saturación de repartidores en las aplicaciones. «Esta situación beneficia a las empresas, ya que si uno de nosotros rechaza una oferta de trabajo, otro la aceptará».

«El coste de la vida en todo el mundo aumenta sin cesar, pero, sorprendentemente, nuestro salario no deja de bajar. Las empresas de reparto de alimentos explotan a los trabajadores sin piedad. Llevamos cuatro largos años sin ningún tipo de ajuste salarial por nuestra tarea. Los gastos de entrega a los clientes se disparan, mientras nuestra remuneración disminuye», rezaba el comunicado de DeliveryJobUK. Por ejemplo, hace seis años la tarifa mínima de Deliveroo se situaba en 4 libras, mientras que en la actualidad ha descendido a 3,15 o menos, dependiendo de la franquicia. Esta reducción salarial ha generado un aumento en las demandas de los trabajadores, siendo la principal de ellas un incremento salarial en todas las aplicaciones, estableciendo un mínimo de 5 libras, además de un suplemento adicional de 2 por cada milla después de la primera.

ARRIESGAN SUS VIDAS

Los manifestantes afirman que esa situación obliga a los conductores a arriesgar sus vidas burlando las normas de tráfico para así poder hacer suficientes entregas lo suficientemente rápido como para salir adelante.

En el trasfondo hay una polémica sentencia del Tribunal Supremo británico que dictaminó, al contrario que en el Estado español, que las conductoras y los conductores de ciclomotores eran autónomos y no podían estar representados por un sindicato para negociar de manera colectiva sus condiciones laborales y salariales.

Se trató de la última decisión judicial dentro de una larga disputa que mantienen esos empleados con la compañía, y que surgió a raíz de que el Sindicato de Trabajadores Independientes del Reino Unido (IWGB) quisiera representar a ese colectivo en el norte de Londres para negociar con la dirección varios asuntos relacionados con sueldos, horas de trabajo y vacaciones.

El veredicto se interpretó como un logro destacado para Deliveroo, mientras que representa un revés para aquellos empleados que carecen del respaldo sindical en las negociaciones colectivas.

Precisamente Deliveroo, que anunció su salida del Estado español a raíz del fallo del TS que reconocía la relación laboral entre este tipo de empresas y sus repartidores, ha sido una de las empresas que ha emprendido la contraofensiva ante la movilización del viernes: envió una carta a diferentes restaurantes alentando a llamar a la Policía ante cualquier amenaza por parte de los trabajadores. Otras empresas como Uber Eats o Just Eat propagaron mensajes insistiendo en que la mayoría de los trabajadores cobra bien y está satisfecha.

Pese a las sentencias y la presión de las grandes plataformas, los trabajadores no se rinden. Ya se han puesto a organizar más huelgas; de hecho, este viernes está prevista otra movilización en el este de Londres. «Esperamos que solo sea el principio», apunta Hussain.