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Todas las generalizaciones son falsas, incluida esta


Alguien escribió alguna vez aquello de que «todas las generalizaciones son falsas, incluida esta». Contradictoriamente, no hay afirmación más cierta. Por eso, cada vez que aseguramos algo categóricamente, erramos. La última vez que leí unas líneas de alguien generalizando en torno a lo obsoleta que está la autorreferencialidad y que trabajar sobre datos autobiográficos en el cine es terreno quemado, pensé lo equivocado que estaba.

En primer lugar, porque generalizaba, en segundo lugar, porque estaba confundiendo las opciones que se escogen para contar con el mal hacer. Los recursos narrativos y formales no son erróneos de por sí, el error, si cabe, tiene que ver con no saber utilizarlos. Un buen ejemplo de la capacidad de hablar de lo que uno conoce, con acierto, elegancia y demostrando que las vivencias personales pueden convertirse en una buena ficción, es la serie británica “Big boys”. Nominada a 6 BAFTA, el cómico británico Jack Rooke nos «cuenta su vida» en una de las series más completas que he podido ver últimamente. Ingredientes como la adolescencia y sus inseguridades, el despertar de la sexualidad, la importancia de la amistad, aún siendo temas tratados infinidad de veces, en esta serie son desarrollados desde un humor socarrón e inteligente, pero tierno al mismo tiempo. A veces funciona escribir y filmar desde lo que uno conoce.