2024 MAI. 09 DE REOJO Las oropéndolas Raimundo FITERO Estamos esperando a las oropéndolas en su migración de primavera y verano y de paso escuchar su canto persistente y sobrecogernos con su maravilloso plumaje amarillo dorado, lo que le da el nombre de Oriolus oriolus, que proviene del latín aurum y se le conoce como pájaro de oro. Debe estar muy cotizado porque los que hacen ver que sabe de economía aseguran que el dinero se está refugiando en el oro, que es un menaje obtuso y chatarrero. Porque se ha puesto en erupción el volcán Erebus en la Antártida y su característica es que está escupiendo polvo de oro. Quizás ese bello color de las plumas de las oropéndolas provenga de algún baño histórico en este polvo en suspensión que provoca ilusiones en los buscadores de este patrón económico capaces de ponerse a esperar en la Pampa con un paraguas al revés hasta lograr una micra de polvo de oro, entrada al estatus de millonario. Si no es oro todo lo que reluce, sí es pleitesía y refranero castizo casi todo lo relacionado con la machacona campaña de inmolación de la extrema derecha bicéfala y sus relaciones con las instituciones. Borja Mari es el ejemplo del cinismo y el chaquetero más repugnante. Forma parte de esa brigada de intoxicación que arropa a ese ser de oscuridad que no se sabe si obedece a Aznar, Ayuso o Abascal, la triple A minúscula. Andan desconcertados por las calles de Catalunya, pero en la corte hacen el ridículo de manera esforzada. Ayuso comparece en un acto público con zapatillas deportivas porque la periodista cuñada de Urdangarin tiene una avería en un pie y así calza desde antes de ayer.