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BALONCESTO

GBC fuerza el desempate en su play-off de ascenso con un triple de Xabi Oroz

Los donostiarras fueron a remolque ante Tizona Burgos en un duro partido. El último cuarto de Vrankic y los puntos de Barcello y Zubizarreta llevaron el duelo a un empate a 79 que desniveló Oroz con su tiro ganador. El quinto duelo se jugará el viernes.

Xabi Oroz y Caio De Souza, los protagonistas de la última jugada del partido. (Andoni CANELLADA | FOKU)

Ni por la emoción, ni por la dizque «táctica del conejo» aplicada por Mikel Odriozola, ya que siempre le ha tocado ir a remolque a su Gipuzkoa Basket, ni por las controvertidas decisiones arbitrales, ni por la lesión de Mario Saint-Supery cuando estaba siendo el mejor base de Tizona Burgos, ni por la defensa que tuvo que padecer Alex Barcello, ni por el gran último cuarto de Josip Vrankic. El cuarto partido de la serie entre Gipuzkoa Basket y Tizona Burgos se va a recordar por el triple ganador de Xabi Oroz, que manda esta serie de cuartos de final al desempate, que tendrá lugar el próximo viernes en el polideportivo El Plantío de Burgos.

El azpeitiarra, que tiene otras virtudes pero para nada es tirador, había fallado sus cuatro triples en todo el partido, y en una última jugada de ataque del cuadro castellano, Caio De Souza y Demetric Horton erraron sendos tiros para decidir el partido y, por ende, la eliminatoria.

Pero fallaron y cuando ya todo apuntaba a tener que jugar cinco minutos de prórroga, el escolta azpeitiarra Xabi Oroz, con toda la sangre fría del mundo y desde más de ocho metros, clavó limpiamente un triple que, amén de forzar el desempate, sin duda, recordarán quienes fueron testigos de esta jugada.

Este desenlace fue la rúbrica de un partido durísimo y en el que Tizona Burgos fue casi siempre por delante, con ventajas de hasta ocho puntos. Pero GBC nunca se dejó ir, y menos en el último cuarto. El tremendo asalto final de Vrankic, dando a los de Mikel Odriozola un poder interior que no habían tenido hasta entonces, los puntos de Zubizarreta y Barcello en el último tramo y el triple decisivo de Oroz valieron para empatar a dos esta eliminatoria no apta para cardíacos.

EN EL BARRO

Después de un 7-2 de inicio, el duelo se igualó, con rentas mínimas alternativas de los dos equipos, quizá con menos «alegría» ofensiva que en el tercer partido, pero mucho más atentos y predispuestos en defensa y a cualquier clase de choque. Mikel Odriozola pedía «embarrar» el partido en la previa de ayer y sus pupilos le hicieron caso a pies juntillas. Tizona Burgos respondió igual.

En esta primera mitad, el ex del Baskonia Pavel Savkov, ante la evidencia de que Barcello estuviera muy vigilado, asumió el rol de «asesino perimetral» de Gipuzkoa Basket, mientras que Arnau Parrado y Ramón Vilà fueron los principales referentes anotadores del conjunto castellano. El marcador parecía un balancín con ventajas mínimas, hasta que Tizona Burgos logró el primer parcial de 0-9, incluyendo una falta antideportiva pitada sobre Alex Barcello: 34-42.

Un «dos más uno» de Ander Martínez despertó a los de Mikel Odriozola, que devolvían el parcial a su rival con un 10-2, aunque una penetración de Saint-Supery volvía a adelantar al cuadro visitante al descanso: 44-47.

DE VRANKIC A OROZ

Con la intensidad al máximo, la habitual velocidad de ejecución de los dos equipos fue decayendo tras la vuelta de los vestuarios. Por desgracia, Tizona Burgos salió mejor parado, luego de provocar un par de pérdidas a Gipuzkoa Basket y un «dos más uno» de Thiam para poner el luminoso en 51-59.

Pero la lesión de Saint-Supery dejó sin faro a los castellanos, que además perdieron sus ocho puntos de ventaja en el arranque del último cuarto, cuando Vrankic pasaba el marcador de un adverso 58-66 a un favorable 72-70.

En el toma y daca final, las canastas de Zubizarreta y Barcello mantuvieron a los guipuzcoanos, al punto de llegar con empate a 79 a falta de 27 segundos. Tizona Burgos tuvo dos opciones, pero tanto De Souza como Horton erraron, y en estas, Xabi Oroz se encontró con el último balón después de una jugada trompicada a más no poder.

El tiro lejanísimo del azpeitiarra entró limpia y dentro del tiempo, desatando el delirio en Illunbe. Un desempate forzado a base de creer y no rendirse; habrá que ir al polideportivo El Plantío, pero mejor eso que irse de vacaciones.