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LIGA F

Ambición, renovación y consolidación

El Athletic vuelve a reforzarse para prolongar la línea ascendente del curso pasado. La Real cambia de ciclo con la llegada de Sánchez Vera. El Eibar quiere asentarse en la elite.

Lavogez y Valero, refuerzos veraniegos, en la final de Euskal Herria Kopa. (Gotzon ARAMBURU | FOKU)

Arranca la Liga F y Athletic, Real y Eibar la afrontan con el objetivo común de mejorar el rendimiento de la pasada temporada, aunque cada proyecto lo hace con sus características. El rojiblanco incide en la línea ambiciosa del año pasado, el txuri-urdin afronta un cambio de ciclo y el armero quiere asegurarse un tercer curso en la elite.

Quinto el año pasado, en el que marcó una línea claramente ascendente y se apropió de un estilo de juego, el Athletic hizo buena la apuesta del club, que dio el mando a David Aznar y se reforzó con todo lo que pudo: Nahikari, Maddi, futbolistas destacadas de Segunda como Zugasti, Sanadri o Garazi. Y Lezama, claro.

Sigue en las mismas el club rojiblanco, que ha vuelto a mirar a Tajonar -Valero, cláusula incluida, para el primer equipo, Silvia Pérez y Vilariño para el filial-, a la lista de perennes objetos del deseo, con el fichaje de Leire Baños; y a casa, con el ascenso de Miranda y el nuevo status de Amezaga y Sara Ortega, que por fin tienen dorsal por debajo del 25. Se culmina el rejuvenecimiento de un equipo que dejaron Murua, Yulema y Eunate y que tiene ahora tiene tantas jugadoras que Paula Arana se une a Naroa Uriarte en buscar minutos con una cesión. Con ficha pero en la recámara, por su lesión y por su recientísima maternidad, se mantienen Unzue y Peke.

El objetivo es mejorar números y la ilusión pelear por la tercera plaza que abaratan los problemas del Levante.

AIRE FRESCO

Puede decirse exactamente lo mismo de la Real aunque la línea que venía marcando en los últimos tiempos era opuesta a la del equipo rojiblanco.

Precisamente por eso se ha optado por un cambio de ciclo. Natalia Arroyo dejó Zubieta tras cuatro años con grandes alegrías y algunas desilusiones y su relevo lo toma un técnico de prestigio, José Luis Sánchez Vera, al que también se le ha dado la confianza de un contrato duradero. Además, se ha conformado una plantilla más amplia -23 más dos del filial frente a las 19 del año pasado-, en la que las futbolistas guipuzcoanas suponen más del 50% y que ha ganado poso en el centro del campo con la llegada de Cahynovà y Lavogez. También tienen kilómetros en la categoría Lucía Rodríguez, que vuelve, y pese a su juventud, Quiles y Lucía Pardo. Se hacen con dorsal Viles y Nora Sarriegi, a lo que aspiran ahora Guridi y Estensoro.

Congratulan las renovaciones de Emma, Franssi y Eizagirre; preocupa la situación de María Valle, lesionada de la rodilla que le ha tenido un año sin jugar; e inquieta, aunque la pretemporada invita al optimismo, la capacidad goleadora del equipo tras la marcha de Jensen. También es sensible la baja de Alejandra Bernabé, como lo fue la de Ana Tejada, y no tanto la de Iris Arnáiz, que había perdido mucho protagonismo en la Real de Natalia Arroyo.

DEFENSA Y GOLES

Repite objetivo el Eibar, que quiere consolidarse en la elite tras las buenas prestaciones que ofreció el curso pasado, en el que remontó tras un complicado inicio gracias a un gran trabajo defensivo y su fortaleza en Ipurua.

Pese a ese buen rendimiento, ha habido bastantes movimientos en el equipo, que sigue dirigiendo Yerai Martín y que ha perdido a algunas de las veteranas. Se han marchado Jujuba, Noko (Cacereño) y Honoka, además de Zaira, Diallo, Puyi y Peña.

De las cinco incorporaciones, la experiencia la monopoliza Patri Ojeda, que fortalece la defensa tras siete temporadas en Huelva. De Chequia llega Peckova, de 1ª RFEF Masegur y Leire Peña y de Italia, Monnecchi, en la que se han depositado muchas esperanzas. Cedida por la Fiorentina, la ariete ha marcado cuatro goles en pretemporada y se confía en que mejore los bajos registros del curso pasado. Además, Arana repite cesión.