2024 IRA. 27 Rusia advierte a Occidente con el cambio de su doctrina nuclear Vladimir Putin lanzó un «aviso» a Occidente para que no autorice a Ucrania el empleo de misiles de lagro alcance al aprobar una nueva doctrina que permite respuestas nucleares a ataques convencionales apoyados por potencias atómicas contra Rusia y Bielorrusia. Joe Biden prometió a Volodimir Zelenski más ayuda y que «Rusia no vencerá». Volodimir Zelenski y Joe Biden se volvieron a reunir ayer en el Despacho Oval de la Casa Blanca. (Saul LOEB | AFP) GARA MOSCÚ-NUEVA YORK El Kremlin declaró ayer que el cambio de doctrina sobre el uso de armas nucleares, anunciado la víspera por el presidente ruso, Vladimir Putin, debe considerarse como una «señal» para Occidente, cuando la tensión está en en su punto más alto desde el incio de la ofensiva en Ucrania, en febrero de 2022. Putin advirtió el miércoles por la noche de que su país podría utilizar armas nucleares en caso de un «lanzamiento masivo» de ataques aéreos y que cualquier agresión realizada por un país no nuclear pero apoyado por una potencia con armas atómicas podría considerarse un «ataque conjunto». Un punto «claramente destinado a disuadir a EEUU y Gran Bretaña de suministrar armas de largo alcance a Ucrania», afirmó a la AFP Hans Kristensen, de la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS). «El problema con Putin es si está dispuesto a llegar hasta el final», agregó. La doctrina rusa de 2020 menciona cuatro casos que justifican el uso del armas nucleares: lanzamientos de misiles balísticos contra Rusia o contra un aliado, el uso de un arma nuclear por parte de un enemigo, un ataque contra un sitio de armas atómicas y una agresión que ponga en peligro «la existencia del Estado». El cambio de doctrina llega cuando Ucrania trata de convencer a sus aliados occidentales de que le permitan utilizar misiles de largo alcance contra territorio ruso, una perspectiva que ya ha llevado a funcionarios rusos a amenazar a Occidente con ataques nucleares. «Es un aviso que advierte de las consecuencias en caso de que esos países participen en un ataque contra nuestro país por diversos medios, no obligatoriamente nucleares», afirmó ayer el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, quien subrayó que la nueva doctrina está dirigida «a los países inamistosos», en alusión a los socios de la OTAN, además de Japón y Australia, entre otros. Putin justificó la propuesta de cambio -aún no formalizado- por «la aparición de nuevas fuentes de amenazas y riesgos militares para Rusia y sus aliados». Se refirió al «lanzamiento masivo de medios de ataque aeroespaciales y su cruce de las fronteras de nuestro Estado», y sostuvo que eso incluye en particular a la aviación «estratégica y táctica», los misiles y los drones. «Nos reservamos el derecho de utilizar armas nucleares en caso de agresión contra Rusia o Bielorrusia», añadió. Los occidentales, sin embargo, quieren creer que el tabú nuclear nacido en agosto de 1945 con el bombardeo de las ciudades de Hiroshima y Nagasaki seguirá vigente. 8.000 MILLONES El nuevo órdago nuclear de Vladimir Putin coincidió con la visita de Volodimir Zelenski a la Casa Blanca, donde se reunió con su homólogo estadunidense, Joe Biden, a quien le presentó su «plan para la victoria», que incluye garantías de seguridad y el suministro de armamento para derrotar a Rusia. La reunión se produjo solo unas horas después de que Washington anunciara un nuevo paquete de ayuda militar a Ucrania valorado en 8.000 millones de dólares, que incluye bombas capaces de alcanzar objetivos rusos a 130 kilómetros de distancia. «Rusia no vencerá. Ucrania vencerá y continuaremos apoyándote en cada paso del camino», le prometió Biden a Zelenski, quien volvió a pedir la autorización del uso de misiles de largo alcance estadounidenses o fabricados con componentes estadounidenses para que Kiev pueda atacar objetivos dentro de Rusia, a lo que Washington se resiste por temor a una escalada con Moscú. RECHAZOEl jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, calificó la advertencia rusa de «totalmente irresponsable», mientras la UE mostraba su rechazo «contundente». La Presidencia ucraniana, por su parte, tachó el anuncio de «chantaje nuclear».