GARA Euskal Herriko egunkaria
1982

«Por el cambio»: el PSOE arrasa en las elecciones a Cortes

Primer Gobierno de Felipe González, compuesto exclusivamente por hombres. (POOL MONCLOA)

Con el lema “Por el cambio”, el PSOE encabezado por Felipe González ganó las elecciones de 1982 obteniendo mayoría absoluta en el Congreso y el Senado españoles. Se ha considerado, por un lado, como el fin de la transición, pero hay quien recuerda que estructuras heredadas de la dictadura siguieron en pie.

Fue un terremoto. Sumó 10.127.392 votos, el 48,11%, prácticamente el doble que en los comicios de 1979. Logró 202 escaños. En esas elecciones se rompió totalmente el mapa electoral anterior, en el que la pugna se había dado con la UCD de Adolfo Suárez. El partido en el gobierno se escindió y saltó hecho pedazos, quedando UCD con 11 diputados y el CDS con 2. La derecha se reconstruyó en torno a AP, que subió hasta los 5,5 millones de votos y 107 escaños. El PCE se quejó de haber sufrido el voto útil y quedó reducido a 4 diputados.

En Hego Euskal Herria, el PSOE también obtuvo unos resultados históricos. Ganó las elecciones con 459.395 votos, lo que supuso duplicar prácticamente los resultados anteriores. Superó al PNV, que obtuvo 397.174 en los cuatro herrialdes, aunque los jeltzales mantuvieron el primer lugar en la CAV. Las derechas sumadas de AP, UCD y UPN llegaron a las 246.289 papeletas. Herri Batasuna alcanzó 210.585 apoyos, lo que era en torno a un 20% más que en los últimos comicios celebrados, mientras que EE obtuvo 100.443.

Esto se tradujo en 11 escaños para el PSOE, 8 para el PNV, 4 para las derechas españolistas, 2 de Herri Batasuna y 1 de Euskadiko Ezkerra.

A la vista de cómo discurrió después la evolución de cada partido, llama la atención que el líder de EE, Mario Onaindia, definiera la victoria electoral del PSOE como «la rebelión de los maquetos». Onaindia llegó con el tiempo a ser senador del PSOE y presidente del PSE-EE de Araba hasta su muerte.

Desde HB, el histórico Jon Idigoras afirmó que los ganadores debían encargarse de no decepcionar. «Solo de ellos depende demostrar la voluntad de cambio. Si demuestra esa voluntad, no tendrá como enemigo a HB». Tampoco estuvo el zornotzarra acertado para leer el futuro.

LUCES Y CLOACAS TENEBROSAS

La llegada del PSOE al Gobierno se ha definido como el final del proceso de transición tras el franquismo, puesto que accedían a puestos de poder institucional cientos de personas que provenían de la oposición a la dictadura y de estructuras definidas como de izquierdas. Siendo esto así, también hubo quien no perdió de vista que los «vencedores del 36» seguían ocupando espacios privilegiados en otros poderes como la banca, grandes empresas, los tribunales y hasta el Ejército, que acababa de protagonizar un episodio golpista apenas año y medio antes.

En la primera legislatura, el entonces vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, aseguró que cuando el PSOE dejara la Moncloa «a España no la va a conocer ni la madre que la parió». Evidentemente, los mandatos del PSOE supusieron un proceso de «modernización» de las políticas públicas, aunque no puede decirse que supusiera «una transformación socialista».

Por lo visto, en el Estado español hay rémoras muy poderosas que siempre acaban retardando muchas de las promesas electorales con las que se llega al Ejecutivo. Pero es difícil definir cuánto de esa modernización se debe a la acción del Gobierno y cuánto a la mera evolución de la historia. Por ejemplo, el primer Gobierno de Felipe González estaba compuesto por él mismo y otros 16 hombres. No hubo ninguna mujer hasta 1989, cuando llegaron dos al Consejo de Ministros. Eso hoy sería impensable.

No se puede ocultar que, en la cara de la moneda, el PSOE extendió derechos y libertades, cambió la política educativa, avanzó en el llamado “Estado de las Autonomías” y se puede decir que contribuyó a una cierta culminación del Estado del Bienestar. Pero en la cruz es preciso recordar el coste social que tuvo la reconversión industrial, que llevó al partido a la ruptura con UGT y la huelga general del 14 de diciembre de 1988, y el paso del lema “OTAN, de entrada no” a defender y celebrar la integración en la Alianza Atlántica.

Visto desde Euskal Herria, queda el terrible recuerdo de las redadas de detenidos con pelágicas, las torturas, la teorización y plasmación de la represión más salvaje a través del Plan ZEN (Zona Especial Norte) y el uso del terrorismo de Estado con la creación de los GAL.

CAÍDA Y REAPARICIÓN EN CONSEJOS DE ADMINISTRACIÓN

El 28 de octubre de 1997, el Tribunal Supremo condenó a 38 años de cárcel a ocho acusados por financiación ilegal del PSOE en el denominado “caso Filesa”. Felipe González había perdido las elecciones en 1996 entre otras cosas por el cúmulo de casos de corrupción que le acechaban, algunos verdaderamente bochornosos. Además, medios de la derecha decidieron explotar las vengativas investigaciones del juez Baltasar Garzón en torno a los GAL, no por aprecio a los derechos humanos sino de forma instrumental.

Fuera ya del Gobierno y relevado al frente del PSOE, González estuvo un tiempo en un discreto segundo plano, hasta que en 2007 empezó a acumular presidencias de fundaciones institucionales. En 2010 entró en el Consejo de Administración de Gas Natural Fenosa, que dejó en 2015 porque «se aburría», y lo hizo después de haber cobrado 127.000 euros anuales y vender sus acciones por 43.365 euros. Todavía mantiene acciones en Boluda Towage SL, líder mundial en servicios marítimos, que presta servicios de remolque en los principales puertos del mundo. Y es dueño de Tagua Capital SL, una entidad de capital riesgo para impulsar teóricamente empresas innovadoras y en cuyos inicios participó, entre otros, Ignacio López Gandásegui, presidente de la aeronáutica Aernnova.

Felipe González se ha mostrado contrario a las energías renovables y favorable a la nuclear. Se opone a las políticas del Gobierno de Pedro Sánchez en esta materia. Bueno, en realidad, en esta y en todas las materias, convirtiéndose en un auténtico opositor a su propio partido. En las últimas elecciones de 2023, aunque votó al PSOE, dijo que le costó «como a muchos españoles».



[1982] Floren Aoizen gogoeta: itxaropenak eta ondorengo frustrazioak

Floren Aoizen gogoeta bat dator gaur NAIZen: Felipe Gonzalez eta Alfonso Guerraren PSOEk tankera hartako hauteskunde garaipena lortzeko baldintzak eta itxaropenak nola sortu ziren jaso du, 1982an agortuta zegoen eskuinaren aurrean.

Aoizen aburuz, Suresnesko Kongresutik atera zen PSOEren zuzendaritzak erreformaren eta trantsizio mugatu eta monitorizatuaren alde apustu egin zuen. Frankismoaren legatuarekiko benetako hausturarako tentaldiak albo batera utzita, egiazko botere eremuetan beharrezko babesa eta Felipe Gonzalezen egiturazko sustapena eman zizkion alderdiari.

Aldi berean, Espainiako Bigarren Errepublikako funtsezko protagonista izan zen baina frankismoaren aurkako borrokan eragile marjinala izan zen PSOEk zilegitasun demokratikoa zuen herritarren aurrean, hauteskundeak gehiengo horrekin irabazi ahal izateko zilegitasuna.

Aoizen iritziz, PSOEk eta Felipe Gonzalezek gizartean sortu ziren aldaketarako itxaropen handiak zapuztu zituzten gerora. Beren agintaldiko ekinbide esanguratsuenetako batzuen errepasoa egin du.