2024 AZA. 06 Cascada imparable de denuncias de abusos en el ámbito cultural Carlos GIL ZAMORA Analista cultural En veinticuatro horas se ha hecho público el despido fulminante de Juan Codina de su propia escuela de interpretación que fundó y lleva su nombre y del guitarrista del grupo de música punk Lehendakaris Muertos, en ambos casos por denuncias interpuestas contra ellos por mujeres que les acusan de violencia sexual de diferente grado, según las primeras y someras informaciones. Las entidades de las que formaban parte han emitido comunicados en los que muestran su contundencia para alejar de toda actividad a los denunciados, pero aplicando la salvaguarda de la presunción de inocencia hasta esperar resolución judicial. Parece imparable el proceso emprendido por muchas mujeres de superar todos los miedos y denunciar los hechos, en ocasiones acaecidos hace algún tiempo, para intentar frenar lo que parece una deleznable práctica de abusos sexuales en diferentes ámbitos culturales. La incidencia en escuelas de teatro empieza a ser asfixiante. Al igual que en ámbitos de producción, selección de repartos y estructuras de compañías. En el mundo audiovisual hay varias denuncias colectivas. En el caso de la música entra dentro de otras prácticas, pero igual de indecentes y de machismo prepotente. La cascada de denuncias es imparable. Atentos.