2024 AZA. 17 EL BAÑO DEL DIABLO Inquietante folk horror cocinado a fuego lento Gaizka IZAGIRRE HERNANI Híbrido entre folk horror y drama psicológico dirigido por Severin Fiala y Veronika Franz, el dúo austriaco conocido por su anterior film, “Goodnight Mommy” (2014) y que tiene ciertos paralelismos con la genial “Midsommar” (2018), además de abordar la depresión femenina, descubrimos que el verdadero elemento de terror radica en la tradición misma. Creada a partir de los registros históricos de la Edad Media en la región germano-austriaca del siglo XVII, cuando el suicidio se consideraba un pecado que conducía directamente al infierno, muchas personas elegían matar a alguien con la esperanza de ser condenadas a muerte. De este modo, podían confesarse y obtener el perdón de la Iglesia antes de ser ejecutadas. La narración de la película prepara su argumento a fuego lento, pero gracias una atmósfera perturbadora, opresiva e inquietante, la historia atrapa desde el inicio. Fiala y Franz dominan el arte de crear tensión a través de un uso magistral del silencio, los espacios claustrofóbicos y los encuadres opresivos. El trabajo de Martin Gschlacht es una verdadera delicia visual, con tomas que aprovechan al máximo los paisajes naturales, llenando cada plano con un sentido palpable de inquietud. Tiene una narrativa muy cruda, despojada de artificios. Un retorno al pasado, a una práctica brutal que explora los traumas individuales, los trastornos psicológicos, las creencias religiosas, la sexualidad y las dinámicas de una sociedad estrictamente cerrada de la época. La actriz Anja Plaschg hace un trabajo sobresaliente encarnando a Agnes, la protagonista de la cinta; muestra el dolor de muchas mujeres en una época en la que el suicidio no se consideraba una opción para escapar del sufrimiento.