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CRISIS EN EL EJECUTIVO FRANCÉS

Michel Barnier aboca a su Gobierno a caer en una moción de censura

El Gobierno del primer ministro francés, Michel Barnier, caerá mañana si como está previsto sale adelante la moción de censura que presentará la izquierda y a la que la ultraderecha confirmó su apoyo. Barnier eludió el voto en el Parlamento a su proyecto de presupuestos de la Seguridad Social, abocando al Ejecutivo al rechazo general de toda la oposición.

El primer ministro, Michel Barnier. (S. DE SAKUTIN | DPA-EUROPA PRESS)

El primer ministro francés, Michel Barnier, recurrió formalmente el artículo 49.3 de la Constitución para sortear el bloqueo de la Asamblea Nacional gala a su ley de presupuestos para la Seguridad Social, lo que deja el futuro de todo el Gobierno en manos de una oposición que anunció -desde la izquierda hasta la ultraderecha- su apoyo a una moción de censura.

Barnier, que accedió a última hora a retirar los recortes en el programa de reembolso de medicamentos que pedía la ultraderecha, defendió el proyecto y se dirigió a la Cámara Baja con un tono solemne para anunciar la adopción del presupuesto de la Seguridad Social eludiendo el voto parlamentario, y apeló a la «responsabilidad» del resto de partidos para garantizar la estabilidad política.

«Los franceses no nos perdonarían que antepongamos los intereses particulares al futuro de la nación», afirmó el primer ministro en una sesión tensa que abandonaron diputados de la izquierda.

La diputada Mathilde Panot, de La Francia Insumisa (LFI), denunció el «caos político» y confirmó la presentación de una moción de censura desde la oposición de izquierda que, con sus 193 diputados, coloca al Gobierno la merced de los 140 diputados de la extrema derecha de Marine Le Pen. Esta anunció que la apoyará y, además, presentará su propia moción.

«No es posible que en una democracia gobiernen quienes han perdido las elecciones», recordó, en alusión a los comicios legislativos de julio, de los que el Nuevo Frente Popular (NFP) de izquierdas salió como el bloque más votado.

Sin embargo, el presidente francés, Emmanuel Macron, eligió a Barnier para formar un nuevo Ejecutivo, con una falta de apoyos que se revela clave cuando también la ultraderecha plantea su rechazo.

Apenas unos minutos después del fin del discurso de Barnier, su líder, Jordan Bardella, confirmó que el partido votará a favor de censurar un Gobierno que considera «hijo del macronismo».

La líder ultraderechista Marine Le Pen, que ha dirigido la negociación con Barnier, acusó al primer ministro de rechazar el diálogo con su partido y reiteró que mañana votará a favor de una moción de censura para hacer caer a su Ejecutivo.

«Le presenté nuestras líneas rojas y no ha querido aceptarlas. No podemos aceptar estos presupuestos profundamente injustos, porque hacen pagar a los franceses la incompetencia de Macron», señaló Le Pen.

Un voto común entre todos los diputados de izquierda y de ultraderecha suma suficientes apoyos para hacer caer al Gobierno, lo que abocaría de nuevo a Macron a abrir una ronda de contactos para nombrar a un nuevo primer ministro, en un contexto caótico en el que ninguno de los bloques suma una mayoría suficiente en el Parlamento, y en medio de la crisis financiera.

«Sin el proyecto de ley de financiación de la Seguridad Social, el déficit de las cuentas sociales alcanzaría el año próximo casi 30.000 millones de euros», advirtió el ministro de Presupuesto, Laurent Saint-Martin.



Concesiones sin éxito a la ultraderecha

El primer ministro llevaba varios días de negociaciones con la extrema derecha a la que hizo diversas concesiones, pero no terminó de convencer. Michel Barnier cedió en tres de las cuatro «líneas rojas» dibujadas por la líder ultraderechista Marine Le Pen: eliminó un impuesto sobre la electricidad, recortó la ayuda médica a los inmigrantes ilegales y renunció a dejar de subvencionar diversos medicamentos. Por la mañana, en un último intento Barnier ofreció a Le Pen que «no habrá ningún reembolso de medicamentos» en 2025, aunque el Gobierno había previsto una reducción del 5%.

Pero se negó a aplicar la última petición, la de retrasar medio año la subida de las pensiones para contrarrestar la inflación, que, minutos antes del debate parlamentario, exigía la ultraderecha. En un alegato , poco antes del pleno, Le Pen anunció la presentación de una enmienda para indexar las pensiones a la inflación, aunque la ultraderecha no creía que Barnier pudiera superar la crisis y el primer ministro ya había decidido avanzar sin voto parlamentario, colocando a su Gobierno a la merced de la moción de censura.GARA