2024 ABEN. 08 DE REOJO Mercados y mercadillos Raimundo FITERO Estamos tan acostumbrados a considerar a los fantasmales mercados como entes privilegiados y abstractos que controlan nuestra vida económica, social y política, que presenciar imágenes de la firma de un convenio de entendimiento que se ha gestado durante un cuarto de siglo entre Mercosur y la Unión Europea puede entrar dentro de los hitos inesperados en el final de este extravagante año de los contraprodigios. Ese tratado de libre comercio debe ser refrendado y surgirán problemas para su ratificación definitiva, pero parece ser algo que abre una tregua en la guerra total económica existente entre las grandes economías globales, por lo que estos dos bloques se resguardan de algunos vaivenes, se protegen y pueden establecer políticas estabilizadoras y de racionalización de producciones y precios. Algo que parece inusitado no se haga de manera más fluida y se necesiten tantos años para lograr estampar esa firma que, además, ha propiciado unir en el cuadro final a Milei y Lula, cosa, si no insólita, sí algo poco habitual. En el centro de la foto, Ursula von der Leyen, una mujer entre varones. Este acto protocolario institucional viene a consagrar el comercio regulado, como huyendo del mercadillo, ese otro concepto en el que de manera bilateral se van negociando precios de materias primas, de combustibles o de productos agropecuarios que parecen ser uno de los puntos de roce en todos los tratados, ya que el campo es fuente de poder e influencia en los gobiernos. Y su voto decanta las opciones. Por eso Francia va a poner fuertes pegas en estos asuntos al recién firmado.