2024 ABEN. 17 EDITORIALA El «problema comunicativo» del PNV Es muy común en los partidos que sufren crisis intentar explicar los problemas que les han llevado a esa situación reduciéndolos a una causa. En general, cuando no hay una persona sobre la que volcar la responsabilidad, se suele culpar a la mala comunicación. Algo de eso hay en la manera en la que el PNV está gestionando su crisis de resultados, relevo y credibilidad. Primero, apartaron a Iñigo Urkullu contra su voluntad de repetir como candidato, pero no hicieron público hasta qué punto creen que ha sido nociva la labor de ese dirigente. Tras salvar el match-point de la CAV con Imanol Pradales, las miradas se han posado sobre Andoni Ortuzar, que no aclara si sigue o no, pero que en ningún caso se muestra autocrítico y siempre culpa al resto. La semana pasada se conocieron las ponencias políticas para la Asamblea General. Ni el liderazgo, ni la estrategia, ni la gestión, ni las alianzas, ni el nepotismo… al PNV le falla la comunicación. El problema es que, a la vez, reivindican una relación privilegiada con los medios y, en el caso concreto de EiTB, afirman que deben «garantizar que el Ente público refleje la pluralidad de la sociedad, sin convertirse en instrumento político, pero tampoco desvinculado de los intereses legítimos del Partido (sic)». Lo dejan por escrito, reforzando la percepción social de que el PNV ejerce un control poco democrático sobre EiTB. Precisamente ayer EH Bildu denunció que el Gobierno de Lakua ha nombrado a la recién sustituida directora de “Deia”, Marta Martín, como directora de Identidad Corporativa y que entre sus principales funciones está el reparto de la publicidad institucional entre los medios. Hasta ahora ese reparto no ha estado destinado a informar por igual a toda la ciudadanía ni a fomentar el pluralismo, sino a financiar de forma clientelar a ciertos medios. Y el verdadero problema comunicativo del PNV es ese: que la sociedad vasca ha identificado esa forma de funcionar, y le parece mal. Es hora de cambiar esas prácticas, de aplicar criterios democráticos y poner en marcha políticas públicas transparentes que enriquezcan el ecosistema vasco de medios, no que lo distorsionen. En esa ganaría todo el mundo, hasta el PNV.