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LORENZO AMORUSO
Exjugador del Glasgow Rangers

«Son malos atrás, pero nunca se rinden: el Athletic debe tener ojo con el Rangers»

Amoruso fue el primer capitán católico del equipo que se enfrenta al Athletic este jueves a las 21.00 en Europa League, cuya hinchada es históricamente protestante. «Aquel rollo lo montó la prensa sobre todo, yo fui a Escocia a jugar al fútbol y a enfrentarme a los mejores en Champions». Así ve el partido el ahora reconocido comentarista que vive en Florencia.

(GLASGOW RANGERS MUSEUM)

Lorenzo Amoruso fue el primer capitán católico del club que representa al ‘lado protestante’ de la Glasgow. El central de Bari llevó el brazalete de capitán prácticamente desde el inicio. Un líder, un defensa duro y técnico a la vez, que se exaltaba en los ambientes británicos. Ganó nueve títulos a nivel local, incluidas tres Scottish Premier League.

¿Sigue manteniendo contacto con los Rangers?

Sí, totalmente. Me invitan siempre que hay algún evento o celebración, así que tres o cuatro veces al año estoy en Glasgow. Casualidad, una de las últimas visitas fue en el último partido de la anterior dirección de Neil Clement. Estaba en la grada viendo la derrota 0-2 contra el Saint Mirren con mi amigo y excompañero de equipo Barry Ferguson, que al día siguiente sería nombrado nuevo entrenador.

Vaya años para usted...

La verdad es que a mí el tema religioso me ha tocado siempre de manera muy leve. Yo era italiano y (supuestamente) católico, pero a mí me interesaba sobre todo jugar a fútbol; no había ido a rezar. Cuando llegué me di cuenta de que no ser protestante era algo muy importante para nuestra afición, y no solamente en los Rangers, sino en general en una Escocia donde todavía había disturbios, altercados, policía... Recibí hasta cartas anónimas con amenazas, pero paradójicamente los que me insultaron más fueron los de Celtic. Fue sobre todo la prensa la que destacó aquel rollo.

¿Cómo era la Liga escocesa?

Como hoy, muy difícil de interpretar. Muchos piensan que se resuelve en los enfrentamientos entre Rangers y Celtic, y que los demás solo están para llenar la tabla. Es mucho más complicado. No puedes fallar en los ‘Old Firm’, los derbis de Glasgow, pero, por otro lado, no puedes ir relajado a campos que parecen bucólicos pero donde el equipo rival juega siempre a muerte. Así que hay que darlo todo, siempre. Solamente así la gente te apreciará, incluso si pierdes.

¿Cómo ve al Rangers ahora?

La liga está prácticamente perdida, a favor del Celtic. El último objetivo que ha quedado es la Europa League. Defensivamente tienen muchos problemas, pero el equipo se exalta sobre todo cuando hay que remontar. Lo que hicieron en la eliminatoria anterior contra el Fenerbahçe fue realmente llamativo, ir a ganar en Estambul no está al alcance de cualquiera. En Europa han logrado mejores resultados fuera de casa, esto también es peculiar.

¿Dónde puede hacerle daño el Athletic?

Si los rojiblancos juegan como siempre, en su mejor versión, no hay casi partido. Les vi contra la Roma y sobre todo en la vuelta me impresionaron. Sin embargo, no tienen que bajar la concentración, aunque cuenten con jugadores que ellos solos pueden cambiar radicalmente los encuentros, en el uno contra uno. E Ibrox Park es un ‘templo’ donde ganar nunca es fácil.

Bilbo y Glasgow, ¿dos ciudades bastante parecidas, aunque sea en lo metereológico?

Bilbao no la conozco, pero sí, en Glasgow acostumbrarse al clima fue duro, sobre todo para alguien del sur de Italia como yo. De todas formas, tuve que convivir con eso: empecé a jugar a golf y a ir a buscar setas. Y fíjate que en mis dos primeros días en Glasgow, mientras fui a conocer al club, hubo un sol ‘mediterráneo’. Pero en verano me volvía a Italia.

¿Cómo fue su fichaje en 1997? No era muy normal ver a un italiano irse a Escocia.

Bueno, con la Ley Bosman se habían abierto las fronteras, a Inglaterra ya se habían mudado Vialli, Zola, Ravanelli, por ejemplo. La Fiorentina tenía ya algún problema económico, los que llevarían el club a la quiebra, y recibí una muy buena oferta por parte del Rangers, imposible de rechazar. A pesar de sentirme un poco menospreciado por la Fiore, la idea de jugar Champions cuando era realmente la Liga de Campeones, con todos los mejores del mundo, me estimuló muchísimo. Tenía también una oferta del Manchester United pero el Rangers había llegado antes y me mantuve fiel a la primera palabra que había dado.

Aquellos Rangers eran una especie de colonia italiana.

Estuvimos cuatro, ¡vaya cuadrilla! Delantero centro Marco Negri, atrás conmigo Sergio Porrini, que había dejado la Juventus. Y en el medio un jovencísimo Rino Gattuso. El entrenador no le dio demasiada confianza y se marchó a Italia; ya se veía que era especial.