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EUROPA LEAGUE

El United asesta un golpe letal que solo deja la opción del milagro

El Athletic encaja su primera derrota europea de la temporada en San Mamés en el peor momento. Solo un milagro en Old Trafford le permitirá regresar a la Catedral a disputar una final que el Manchester United tiene en el bolsillo. Los ingleses ganaron con rotundidad un partido que se rompió por completo a la media hora con un penalti y la expulsión de Vivian.

Los rojiblancos, cabizbajos, agradecen el apoyo de sus aficionados. (Marisol RAMÍREZ | FOKU)

El Athletic llegó a la Catedral soñando con volver dentro de tres semanas para pelear por su primer título europeo, pero el próximo jueves saltará al Teatro de los sueños rezando por un milagro. También por un árbitro mejor que Espen Eskas -el apellido ya daba una pista- que, sin restar méritos y deméritos a los dos rivales, tuvo bastante que ver en que el Manchester United tenga en el bolsillo el billete para la final de esta Europa League con la que la familia athleticzale se ha ilusionado más que con ninguna otra.

Y con razón. Porque se jugará en casa pero, sobre todo, porque su equipo le ha dado motivos con una trayectoria casi inmaculada. Ni siquiera aquel bofetón del Besiktas logró ensombrecer el camino de un Athletic que contaba por victorias sus partidos en San Mamés -el único equipo invicto como local de la competición- y al que solo un grande de Europa ha podido noquear, por mucho que el United no atraviese su mejor momento.

Fue cosa de un cuarto de hora y quizá eso duele más. El que separó el gol de Casemiro, en el que el Athletic no anduvo nada fino, en el treinta, de la sentencia que firmó Bruno Fernandes con el primer tiempo a punto de acabar. Gol con polémica, como lo había sido el segundo. No es de extrañar que los decibelios que se alcanzaron con el himno en los prolegómenos del choque solo se igualaran en otra mala decisión del árbitro en el segundo tiempo que colmó el vaso de grada y equipo.

CON INTENSIDAD

Antes de que el partido se torciese, el United ya había dado un susto considerable, nada más empezar, con un gol anulado a Garnacho por fuera de juego. Pero el Athletic, intentando mantener ese equilibrio tan complicado que requieren estas citas para evitar que la intensidad máxima acabe convertida en ansiedad, reaccionó rápido.

Cuando tenía tiempo para replegarse, el equipo de Ruben Amorim dejaba pocos huecos, pero el Athletic hacía daño al contragolpe y con recuperaciones altas. Así llegaron tres buenas ocasiones para los de casa aunque ninguna fraguó. Primero fue Vivian el que robó un balón que acabó centrando Berenguer desde la izquierda para que el cabezazo de Iñaki Williams se marchara por encima del larguero. Después fue Nico Williams el que recuperó a escasos metros del área pero su pase a Sannadi acabó en córner. Y casi de inmediato fue Jauregizar el que se hizo con el balón en el centro del campo para iniciar la jugada más bonita de su equipo, que acabó con el centro de Williams y el remate ajustado de Berenguer, que Lindelof sacó bajo palos con Onana batido.

Estuvo más acertado el United. Ya había generado problemas con algún filtrado a Garnacho pero el zarpazo lo dio con una acción a balón parado. Maguire recibió en el lateral del área y con una acción de extremo, centró la pelota que peinó Ugarte en el primer palo y, demasiado solo, cabeceó Casemiro en el segundo para hacer el 0-1.

La jugada decisiva llegó solo dos minutos más tarde. San Mamés protestaba por una falta a Galarreta no pitada -no era la primera que se saltaba Eskas- en el arranque de una acción que acabó en córner para los ingleses. Hasta que hubo llamada de la sala VOR y revisión de la jugada, que acabó con penalti para el United y roja directa para Vivian. Bruno Fernandes anotaba desde los once metros y volvía a golpear a un Athletic que quedó definitivamente noqueado diez minutos después. De nuevo con un gol del capitán del United y de nuevo culminando una jugada que comenzó con falta en el campo de los ingleses, esta vez sobre Nico Williams, que no vio el árbitro. Al equipo, además, le faltó contundencia para evitar que Bruno Fernandes entrara en el área y resolviera el mano a mano con Agirrezabala haciendo el tercero.

El Athletic boqueaba y solo el larguero evitó que el golpe fuera aún más contundente, repeliendo un chutazo de Mzaraoui desde la frontal justo antes del descanso.

SIN OPCIONES

Ernesto Valverde ya había retocado el equipo tras la expulsión de Vivian con la entrada de Paredes y Gorosabel por Berenguer y el lesionado De Marcos y en el descanso dejó a Galarreta en el vestuario para dar entrada a Prados.

Pero no había sustitución que arreglara aquello. Si al United se le había visto cómodo incluso cuando el Athletic tuvo sus mejores minutos en la primera parte, qué decir ahora con semejante ventaja en el marcador y un hombre más en el campo. Lo intentaron los rojiblancos, claro, empujados por una grada que quería mantener la fe aunque su esfuerzo le costaba. Casi le echó una mano el árbitro en ese empeño, aunque equipo y afición habrían agradecido otro tipo de ayuda, comiéndose la falta clarísima de Maguire a Maroan cuando el gasteiztarra se marchaba solo al área. Lo remató pitando una falta del propio Maroan en la acción posterior, ya en campo rojiblanco, en un despropósito que acabó con una amarilla a... Unai Simón por protestar desde el banquillo.

Lo cierto es que el segundo tiempo se consumió sin que el Athletic se viera nunca cerca de la remontada, ni siquiera de empezarla.