2025 UZT. 10 PLENO SOBRE LA CORRUPCIÓN Sánchez promete medidas y Feijóo arremete contra los aliados El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no ofreció más explicaciones que las disculpas, buscó pasar página y se encaró con el PP, cuyo líder cruzó otra línea roja al atacar al padre de Begoña Gómez. Yolanda Díaz y los aliados exigieron medidas, pero sostienen la legislatura. Duro choque PNV-PP. «Ustedes no están para dar lecciones», espetó Vaquero a Feijóo. Sánchez y su vicepresidenta Díaz, que acudió al pleno horas después de la muerte de su padre. (Eduardo PARRA | EUROPA PRESS) Daniel GALVALIZI MADRID La crisis política por las causas de presunta corrupción tuvieron su capítulo más dramático ayer, en la comparecencia especial a petición del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, para dar respuesta por el «caso Koldo-Abalos-Cerdán». Hubo pocas explicaciones, algunas promesas y, por parte de la bancada del PP, una nueva exhibición de crispación, griterío, carencia de camaradería parlamentaria y, hasta, en algún momento, crueldad. Además de pedir «perdón» y reconocer que su error ha sido equivocarse al «elegir» a sus dos secretarios de Organización (José Luis Ábalos y Santos Cerdán), Pedro Sánchez no dio detalle alguno sobre los hechos por los que se les ha imputado ni tampoco mencionó a las empresas presuntamente corruptoras. Lo que sí hubo fue el anuncio de un «plan estatal contra la corrupción» con 15 medidas, de las cuales 10 ya habían sido registradas por Sumar en el pasado. «Subo a esta tribuna con una honda sensación de decepción, pero con la seguridad de ser un político limpio», manifestó el presidente del Gobierno español, quien recordó haber conocido a Cerdán en 2014 y añadió que creyó su inocencia cuando le preguntó personalmente por las investigaciones sobre él que iban progresando. No hubo más al respecto ni sobre el exministro José Ábalos. «El culpable de esta situación es quien comete estos delitos, yo tengo parte de responsabilidad y la asumo», agregó Sánchez. Sobre el futuro de la legislatura y su posible dimisión, dijo que había considerado «todas esas opciones» y que dejar el Gobierno sería la solución «más sencilla» para él y su familia, pero concluyó que «tirar la toalla no es nunca una opción». «El principal motivo es porque soy un político limpio, desconocía las corruptelas. Sé que es más difícil creer que no creer. Pueden tener dudas pero yo no las tengo», enfatizó Pedro Sánchez. Afirmó que aspira a «recuperar la confianza de los grupos que apoyaron de alguna forma u otra» parlamentariamente al Ejecutivo y admitió que «no son días fáciles» para ellos, pero les prometió «estar a la altura» y cumplir los «compromisos» pendientes. También opinó que en el Estado español «no hay corrupción sistémica o endémica», aunque la realidad demuestre que se tiene que «hacer más», por lo que anunció un plan estatal de 15 iniciativas «elaborado en conjunto con la dirección anticorrupción de la OCDE». Incluye cinco ejes, entre ellos la creación de una agencia de integridad pública independiente, la extensión de la metodología aplicada a la adjudicación de los fondos de recuperación Next Generation a todas las contrataciones, controles patrimoniales periódicos a dirigentes y auditorías externas obligatorias a los partidos cuando reciban donaciones mayores a 50.000 euros, así como aprobar la ley de integridad de grupos de interés (lobby) que está en el cajón hace años. También avanzó que intentarán proteger más a quienes denuncien casos de corrupción para que tengan «garantías de confidencialidad»; hacer que el Ministerio Público lidere las instrucciones judiciales; y, en un guiño a los socios parlamentarios, endurecer las penas para los corruptores, a lo que se añadirá un sistema de listas negras y de exclusión. FEIJÓO VERSUS VASCOS En su turno, Alberto Núñez Feijóo acusó a Sánchez de estar «montando numeritos de cordero degollado» y le espetó que «usted ha sido un fraude que no vino a limpiar nada sino a ensuciarlo todo». «Qué mala suerte tiene, pobre», ironizó sobre la suerte que tuvo con Abalos y Cerdán, para machacar luego: «Un día se plagia una tesis, otro se convive con un prostíbulo con normalidad, un puesto para el hermano en Badajoz y al otro le dan una cátedra a alguien sin haber pisado una universidad…. Poco a poco se va moviendo el umbral ético». Sobre el final de sus primeros diez minutos, Feijóo enfocó a los socios de investidura: «¿Todo esto no es lo suficientemente grave? ¿Van a tragar unas medidas cosméticas con las bromas que acabamos de escuchar, todo con tal que no gobierne la derecha? Del PSOE no me extraña, de Bildu tampoco porque robar es menos que matar, de Sumar...la esperanza es que el partido de Errejón y Abalos resuelvan esto. Y señores del PNV, no sé si viven subyugados o subvencionados, quién les ha visto y quién les ve». En la segunda réplica, envió otro dardo a los socios. Criticó a ERC por mantener su apoyo y, mirando a la portavoz jeltzale, Maribel Vaquero, señaló: «Señores del PNV, el PSOE acabará pactando con Bildu y los acabará llamando fachas a ustedes. Se van a quedar sin principio y sin gobierno». Vaquero no dejó pasar el ataque y en su segundo turno replicó con inusual dureza: «Señor Feijóo, se equivoca mucho. Ni la presión ni el insulto ni la propagación de mentiras moverán un centímetro nuestra firme voluntad. ¿Cree que el PP llegará a gobernar tratando de confundir a la opinión pública y demonizando al adversario? Tratar de ensuciar el nombre del PNV y asimilar discur- sos sectarios no le ayudarán». «Ustedes no están para dar lecciones ni consejos a nadie. Menos para hablar de principios. Creen que sacan rédito electoral pero lo que están haciendo es engordar a la ultraderecha y dañar más al sistema. Quien pactó con el PSOE en Euskadi fueron ustedes y lo hicieron para echar a Ibarretxe. Además, ha demostrado una educación política impropia de alguien que aspira a ser presidente, haciendo referencia a un familiar [por lo del suegro], algo que no tiene nada que ver con la convivencia parlamentaria», remató. La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, respondió a Feijóo que para su formación es un honor no ser tenidos en cuenta en posibles negociaciones para una moción de censura. Le recordó que «es la ciudadanía vasca la que le ha aplicado al PP un cordón sanitario», mientras pedía a Pedro Sánchez «un nuevo programa político con valentía y medidas sociales transformadoras», además de matizar que en su opinión «sí existe corrupción sistémica». EH Bildu insta a «abrir una nueva era» EH Bildu y PNV marcaron posición de muy diferente modo en el Pleno especial realizado ayer en el Congreso sobre el «caso Koldo». La izquierda independentista ve una opción de entrar a fondo en «las fallas del Régimen del 78», mientras para el grupo jeltzale el problema gira en torno a Pedro Sánchez básicamente. Desde la izquierda independentista, Mertxe Aizpurua comenzó afirmando que «la crisis es grave, muy grave, no por lo que pueda ocurrir con usted o su Gobierno ni con la legislatura, sino por las consecuencias que pueda tener para la ciudadanía vasca y las clases populares. Puede abrir un ciclo reaccionario y recentralizador», alertó, para remarcar a continuación: «La gente no puede ser quien pague los errores de su partido». Frente a lo afirmado por Sánchez, consideró que «la corrupción es estructural e inherente en el sistema político español», por lo que hacen falta «medidas estructurales». Las traídas al Congreso por el presidente del Gobierno español les resultan «insuficientes». Y es que en esa estructura anquilosada «hay en marcha una macro-operación política, social, judicial y mediática para hacer caer no solo su Gobierno, sino las mayorías democráticas y plurinacionales que mantienen esta legislatura». «Ellos lo tienen muy claro -apuntó sobre las derechas-. Ahora es necesario que usted también, señor Sánchez, sea consciente para poder enfrentarlo. Es el momento de convertir esta crisis en una oportunidad y abrir de par en par el debate integral sobre las fallas democráticas, que levante las hipotecas que el Régimen del 78 impuso». Así pues, EH Bildu pidió un salto: «Señor Sánchez, la mayoría plurinacional necesita de un nuevo propósito». «No sabemos si es posible, pero estamos dispuestas a hablar con todos los actores que han formado parte del llamado bloque de investidura para intentarlo», anunció para añadir en euskara que «no es suficiente con resistir, hay que construir una alternativa fuerte y un nuevo programa político. Es hora de abrir una nueva era». Por parte del PNV, Maribel Vaquero apuntó de salida que «no es plato de buen gusto estar aquí», ni para Sánchez ni para el resto de fuerzas aliadas. Acto seguido circunscribió la crisis al PSOE y al respecto estimó que Sánchez «ha perdido la oportunidad de encapsularla», por ejemplo al no explicar por qué cesó a Ábalos como ministro, cuándo supo las actividades de Cerdán o en qué han concluido sus «pesquisas» sobre el asunto. Vaquero no se posicionó sobre las propuestas de reforma de Sánchez. «Esto no va de más leyes o más controles, esto no puede ser para echar tinta de chipirón sobre los demás o para tapar sus vergüenzas». Le pidió que dé «detalles fehacientes» para poder así «≠» las responsabilidades sobre este caso de corrupción. En caso contrario, auguró «una agonía diaria» en la medida en que vayan saliendo nuevas informaciones. Ramón SOLA GUIÑOEn un guiño a los socios parlamentarios, Pedro Sánchez anunció que endurecerá las penas a los corruptores, a lo que se añadirá un sistema de listas negras y exclusión. YOLANDA DÍAZLa líder de Sumar, Yolanda Díaz, exigió a Sánchez un «giro decisivo y a la izquierda», y avanzar más en medidas sociales, como el permiso parental y la vivienda. Dijo creer en su «honestidad» y se enfrentó a Feijóo por su desinterés en la transparencia. EN LOS PASILLOSAl concluir, tres ministros comentaban a GARA su satisfacción por cómo había transcurrido la comparecencia. «Debate ganado», se escuchó decir a una persona muy influyente en Ferraz, mientras que otro alto cargo ponía el foco en «la deriva de Feijóo». CRUELDADPese a su dura situación personal (su padre murió la noche anterior), el PP no tuvo piedad con Yolanda Díaz, gritando y abucheando su intervención. Solo Feijóo, Tellado y Esther Muñoz aplaudieron la mención en homenaje a su padre.