2025 UZT. 26 Georges Abdallah llama a la resistencia tras 40 años en prisiones francesas El militante propalestino Georges Abdallah, la persona que más tiempo llevaba presa en Europa, quedó en libertad ayer de madrugada después de 40 años encarcelado. Tras abandonar la prisión de Lannemezan después de que así lo ordenara el Tribunal de Apelación, viajó a Líbano, donde fue recibido. Desde Beirut llamó a intensificar la resistencia. Georges Abdallah fue recibido en el aeropuerto de Beirut. (Ibrahim AMRO | AFP) GARA BEIRUT Georges Abdallah, el activista propalestino que era la persona que más tiempo llevaba presa en Europa, abandonó ayer de madrugada la prisión de Lannemezan para poner rumbo a su país. En el aeropuerto de Beirut, donde recibió un cálido recibimiento, llamó a los árabes a intensificar la resistencia. La liberación se produjo en torno a las 3.30 del viernes, en una operación discreta y con un cordón de seguridad de ocho coches policiales y del prefecto de la región de Hautes-Pyrénées, según informó su abogado a la cadena pública France Inter. Horas después, fue recibido por familiares y simpatizantes en el aeropuerto internacional de Beirut, donde aterrizó el avión en el que viajaba desde París, entre consignas de apoyo a su causa y el ondear de banderas libanesas y palestinas, así como del Partido Comunista Libanés. «Los niños de Palestina mueren de hambre mientras millones de árabes observan como espectadores», manifestó en su primera declaración pública ante los medios de comunicación desde la sala VIP del aeropuerto. «La resistencia debe continuar e intensificarse», añadió el exprofesor, ante sus allegados, simpatizantes y figuras libanesas, entre ellas un parlamentario de Hezbolá. Abdallah declaró que «la resistencia está enraizada en esta tierra y no puede ser desarraigada, no es débil sino fuerte. Nuestra resistencia está encabezada por sus mártires y hoy debemos apoyar a la resistencia más que nunca». El militante propalestino insistió en que es una «vergüenza» que el mundo árabe se quede «mirando» ante el sufrimiento de la población en Gaza. «No estamos preguntando dónde están los combatientes, estamos preguntando dónde están los movimientos populares normales. ¡Solo un poco de dignidad!», criticó. «Mientras en Europa se están moviendo en Francia, en Londres, en Milán o en Irlanda, hay 104 millones de personas en Egipto. Con un millón es suficiente si se mueven hacia la frontera con Gaza para que pueda terminar el genocidio», agregó Abdallah. «Georges Abdallah se ha convertido en un símbolo y una fuente de inspiración para todos nosotros», afirmó Siham Antoun, profesor de Secundaria de 56 años, que vistiendo una keffiyeh roja fue una de las personas que le recibió en Beirut. «COMPAÑERO DE LUCHA» Abed Tabbah, exactivista de 75 años, explicó que había acudido a saludar a un «compañero de lucha». «Georges Abdallah demostró al mundo entero, y en particular a los franceses, que no se rinde. Y finalmente, tuvieron que ceder, liberándolo y devolviéndole la libertad», enfatizó. El encargado de negocios de la embajada libanesa en París, Ziad Taan, quien vio a Abdallah antes de su partida, declaró a la agencia AFP que se encontraba «bien, con buena salud, muy feliz de regresar al Líbano para estar con su familia y recuperar su libertad». Según su abogado, Jean-Louis Chalanset, quien lo vio en prisión el jueves pasado, «parecía muy feliz por su próxima liberación, a pesar de saber que llega a Oriente Medio en un contexto extremadamente difícil para las poblaciones libanesa y palestina». Abdallah, de 74 años y nacionalidad libanesa, cumplía condena por su complicidad en la muerte de dos diplomáticos: el agregado militar adjunto de los Estados Unidos en el Estado francés, Charles Ray, y de un diplomático israelí, muertos en dos atentados cometidos en París en 1982. OBJETIVOEl ciudadano libanés, liberado ayer de madrugada en el Estado francés tras pasar más de cuatro décadas en prisión, afirmó que estaba «convencido» de que volvería a su país e insistió en la necesidad de seguir enfrentándose a Israel hasta lograr la «liberación» de los territorios ocupados. SU CASOFue detenido en Lyon con un pasaporte argelino falso y acusado únicamente por esta razón, pero luego fue condenado a cadena perpetua en 1986, en un juicio rocambolesco en el que su primer abogado, Jean-Paul Mazurier, resultó ser un agente doble que trabajaba para los servicios secretos franceses