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Homenaje a Elisa Beltrán, víctima de la violencia machista en los 40

El Ayuntamiento de Errenteria ha rendido homenaje a Elisa Beltrán Ruiz de Alda, víctima de violencia machista. Su marido, Luis Castellano, la mató en 1948 y su historia ha salido a la luz gracias al trabajo del investigador Xabier Susperregi. Tres generaciones de su familia han venido desde Argentina.

Foto familiar que ha recogido Susperregi en su libro. (Imagen publicada en el libro de Xabier SUSPERREGI)

AElisa Beltrán Ruiz de Alda la mató su marido, Luis Castellano, en 1948 en Errenteria. En esa época, los crímenes machistas no se calificaban de este modo, pero el empeño de Xabier Susperregi, vecino del municipio que había oído hablar de ella desde pequeño, ha permitido rescatar del olvido la historia de Elisa y encontrar en Argentina a su familia, que el pasado jueves recibió el reconocimiento del Consistorio guipuzcoano.

Elisa Beltrán Ruiz de Alda era natural de Castillo de Onielo, Palencia, y cuando la mató Luis Castellano tenía 30 años. Susperregi tenía referencias de Elisa desde niño porque su abuela era muy amiga de ella.

De hecho, fue una de las últimas personas que la vio con vida, cuando la acompañó en el tranvía a Donostia el 26 de diciembre de aquel año, donde había quedado con su marido para ir al cine.

Pero no fueron a ver ninguna película. El marido arrojó a Elisa al mar en el Paseo Nuevo donostiarra, al parecer tras hacerla ingerir alguna sustancia que la adormeció. Después trató de hacer creer que les había abandonado a él y a sus tres hijos pequeños, un niño y dos niñas, incluso deslizando una posible infidelidad. Su cadáver apareció unos días después en una playa de Biarritz.

El detonante de este trabajo de recuperación de la memoria tuvo lugar cuando el Ayuntamiento de Errenteria acordó a finales del año pasado dar a una plaza del pueblo el nombre de Clara Rángel, mujer venezolana de 33 años a la que su pareja mató en 2012, y la única víctima mortal de violencia machista registrada en la localidad desde que hay registros.

La propuesta surgió en el marco del Plan para la Igualdad 2023-2031, que plantea recopilar «la memoria histórica de la violencia contra las mujeres» de la localidad, por lo que Susperregi consideró conveniente elaborar un informe sobre el crimen de Elisa Beltrán y así se lo comunicó a la alcaldesa, Aizpea Otaegi.

Así, Susperregi acudió a la hemeroteca y encontró crónicas de lo que en ese momento se denominó como “El Crimen de Errenteria”. Los recortes de prensa recogían también cómo el marido había sido juzgado en 1950 y condenado a 30 años de prisión, de los que cumplió 15. Asimismo, reflejaban la presión popular pidiendo justicia. Y es que, según ha explicado Susperregi a Efe, era «vox populi» que Elisa era una mujer maltratada por su marido y que incluso temía por su vida.

El errenteriarra no solo ha reconstruido los hechos, sino que ha dado con la familia de Elisa, de la que recordaba que se había marchado a Sudamérica, probablemente a Argentina. Así, con la ayuda de una amiga argentina y de las redes sociales, dio con ellos con cierta rapidez.

Tanto la información recabada como las entrevistas que ha mantenido con las dos hijas de Elisa y con una de sus nietas, que lleva el nombre de su abuela, las ha recogido en un libro. Lamenta que Luis, el hijo mayor, que tenía 12 años cuando su padre mató a su madre, ya haya fallecido. Las hermanas Charito y María Eugenia, junto con Elisa nieta, recordaban cómo el tema fue un tabú en casa.

Ahora, Errenteria ha reconocido a Elisa Beltrán Ruiz de Alda como víctima de violencia. Su familia ha viajado desde Argentina hasta el municipio guipuzcoano: su hija Maria Eugenia, de 84 años, y cuatro nietas y nietos, además de un biznieto; Charito tenía previsto también acudir, pero falleció hace unas semanas a los 86 años.

RECONOCIMIENTO INSTITUCIONAL

El recibimiento oficial a la familia tuvo lugar el pasado jueves a las 16.00 horas en el Salón Principal del Ayuntamiento, con un emotivo acto presidido por la alcaldesa, Aizpea Otaegi. Destacó que la construcción de la memoria es «un ejercicio necesario» y habló de la necesidad de rebelarse contra el «borrado» de víctimas como Elisa, algo que, según remarcó, ha hecho Susperregi al rescatar del olvido la historia de esta mujer.

En nombre de la familia habló Jorge, uno de los nietos, que, con la voz entrecortada, agradeció este reconocimiento al Ayuntamiento y mostró también su gratitud a Susperregi por haber recuperado esa parte «dura» de la historia de la familia «que tantos años estuvo escondida, postergada». «Tenemos que apelar a la memoria siempre. Algunos aprendimos de las Madres de la Plaza de Mayo y otros siguen aprendiendo. La memoria hay que trabajarla todos los días, es una planta a la que hay que regar. La memoria es fundamental para que no haya más Elisas Beltrán», subrayó.

Tras el homenaje, Susperregi presentó su libro “Elisa Beltrán, el último tranvía”, que, entre otros textos, recoge entrevistas a las hijas de esta víctima de la violencia machista y a la nieta que ha heredado el nombre de la abuela, Elisa Jure.