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MI AMIGA EVA

Sencilla pero ágil, inteligente, sutil y divertida


Para que una película resulte efectiva, muchas veces no son necesarios los alardes técnicos ni las grandilocuencias cinematográficas; basta con una historia sencilla y sugestiva, un guion bien construido y una protagonista interesante. Precisamente, eso logra Cesc Gay en “Mi amiga Eva”. Aborda con sutileza y humor la crisis existencial de una mujer de 50 años que decide reinventarse y buscar el amor en una etapa madura de la vida. La protagonista, Eva, interpretada por Nora Navas, es una mujer casada y madre de dos hijos adolescentes, que tras un viaje de negocios en Roma, se da cuenta de que desea volver a enamorarse antes de que sea «demasiado tarde». A lo largo de un año seguiremos a esta mujer que ha roto su mundo buscando un sentimiento.

No les descubro nada nuevo si les digo que el cine de Cesc Gay ha estado históricamente marcado por la influencia de Woody Allen, aunque en esta nueva propuesta dicha influencia se hace más patente que nunca. La película, escrita por el propio Gay junto a Eduard Sola, ofrece una mirada íntima y divertida sobre la soledad, la amistad y la búsqueda de la felicidad en la vida adulta.

Es innegable que se perciben ciertos lugares comunes en la filmografía del director, pero todo ello se integra de manera armoniosa gracias a un guion excepcionalmente escrito. La película tiene un tono ágil y divertido, pero no es una comedia romántica al uso, e invita a empatizar profundamente con la protagonista.

El personaje de Eva está interpretado por la actriz Nora Navas de manera magistral. Sus incertidumbres, sus titubeos y sus silencios configuran un personaje delineado con precisión y profundidad.

Es una película argumentalmente sencilla, pero ágil, inteligente, sutil y divertida.