2025 URR. 13 DOWNTON ABBEY: EL GRAN FINAL Una despedida cálida y elegante, pero sin sorpresas Gaizka IZAGIRRE HERNANI Serie de confort para muchísimas personas, “Downton Abbey” presenta en esta película el cierre esperado de la saga de los Crawley. En ese sentido, cumple con lo que promete: una obra pensada fundamentalmente para quienes la han seguido con mayor entrega. Si han seguido la serie, los especiales y las películas, este filme ofrece justo lo que quiere ver: reencuentros, resoluciones, nostalgia, alusiones al pasado, bellos vestuarios, salones grandiosos y diálogos que evocan lo que ya han visto en numerosas ocasiones. El despliegue visual sigue siendo una delicia. La ambientación, el diseño de producción y los vestuarios conservan una calidad impecable. En ese aspecto, “Downton” permanece invicto: pocas sagas televisivas han mantenido tan alto el nivel estético durante tanto tiempo. Es una película correcta, que cumple con lo prometido para quienes aman este universo: un cierre amable, cálido, visualmente lujoso y cargado de momentos de recuerdo. Pero si la miran desde fuera, sin el bagaje de horas de serie, personajes y emociones previas, la obra se queda en algo bonito, bien producido, aunque sin la fuerza que cabría esperar de una despedida. El problema quizá radique en que, para intentar agradar a todas las personas seguidoras, se ha incluido demasiado. Muchos personajes apenas tienen breves apariciones, con alguna línea aquí y allá, y resoluciones apresuradas. La película parece un buffet de mini-historias: de todo un poco, pero nada que le deje verdaderamente satisfecho. Es nostalgia en celuloide, un abrazo elegante a su público fiel, un último vals en un salón impecable. Y a veces, eso es más que suficiente.