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Repetimos experiencia y exhorto


Otro año he estado en una ciudad rumana de unos trescientos mil habitantes que tiene dos teatros nacionales, uno en rumano y otro en húngaro. En el Teatro Nacional de Cluj Napoca sobre estas fechas nos convocan a varios críticos, especialistas, informadores sobre teatro y podemos ver las obras que en los últimos doce meses ha estrenado o repuesto la compañía titular del teatro. Doce obras. Repito, doce obras, desde unipersonales hasta obras con cerca de veinte intérpretes en escena. Textos actuales, dramaturgias muy contemporáneas, una nómina de directores y dramaturgos muy importante y versiones de obras de Dostoievski, Pirandello o Gogol. En paralelo se celebró un congreso sobre las nuevas tecnologías en los procesos creativos. Todo generado por ese teatro impresionante y todo su equipo de dirección, administración, creación, más de treinta intérpretes en nómina al igual que dramaturgas y directoras, que recibe el apoyo de unos públicos de todas las edades que se sienten concernidos por lo propuesto tanto en teatro como en ópera. Nos repetimos, pero en nuestros teatros institucionales lo que es necesario es plantearse este tipo de organización para aposentar a los equipos artísticos, que son los únicos imprescindibles junto a los públicos.