2025 AZA. 14 Un laboratorio hermético para trabajar con patógenos de alto riesgo biológico El centro tecnológico Neiker ha completado recientemente la remodelación de sus laboratorios de nivel 3 en Derio, instalaciones de alta bioseguridad que permiten estudiar patologías de procedencia animal como la gripe aviar, fiebre Q o tuberculosis, y que pueden suponer un riesgo tanto para la ganadería como para la salud pública. Inauguración oficial del laboratorio de alta bioseguridad, el pasado día 5 de noviembre, en la sede de Neiker en Derio. (IREKIA) J.S. {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} El centro tecnológico Neiker dispone de un laboratorio de biocontención de nivel 3 (NCB3) desde 2002, año en el que se inauguraron para abordar el diagnóstico del «mal de las vacas locas», si bien hoy día son esenciales en líneas de investigación como la tuberculosis animal, la gripe aviar o la fiebre Q. Para ello, el centro dependiente del Departamento de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca del Gobierno Vasco ha invertido 5 millones de euros para renovar estas instalaciones y ampliarlas hasta los 900 metros cuadrados, lo que permitirá desarrollar nuevas vacunas, técnicas de diagnóstico y estudios de patogenia que profundizan en el conocimiento de estas enfermedades. Un laboratorio de nivel 3 o NCB3 está destinado a patógenos que pueden propagarse por el aire y causar infecciones graves, por lo que este tipo de instalaciones están diseñados para que nada -ni el aire, ni los efluentes, ni los materiales, equipos o personas- salga sin haber pasado por un proceso seguro de descontaminación. Para lograrlo, tal y como explica Joseba Garrido, responsable del Departamento de Sanidad Animal del centro tecnológico, «se emplean filtros de alta eficiencia, plantas de tratamiento de efluentes y autoclaves de doble puerta que permiten esterilizar el material de manera segura. Además -añade- las instalaciones funcionan con presión negativa, es decir, el aire siempre entra en lugar de salir, pasando por sistemas de filtración antes de liberarse, y las puertas herméticas aseguran que cada área del laboratorio quede perfectamente sellada. Pero la seguridad depende también de los protocolos de trabajo y de un equipo altamente cualificado, de tal forma que el personal está entrenado en el uso de equipos de protección individual y es plenamente consciente de los riesgos asociados a los patógenos que manipula. NUEVAS COLABORACIONES La remodelación ha supuesto una ampliación de 200 metros cuadrados, con la reorganización de los espacios para crear cinco laboratorios específicos para cada línea de trabajo, un animalario con cuatro salas para especies pequeñas, cuatro boxes para grandes animales, una sala de necropsias y zonas técnicas, todas adaptadas a los últimos estándares de bienestar animal. Esta nueva configuración también amplía las posibilidades de cooperación con otros grupos de investigación y empresas. «Estas instalaciones resultan especialmente valiosas para empresas farmacéuticas del sector veterinario, que necesitan ensayar prototipos en animales de grandes dimensiones en condiciones seguras», subraya Garrido. Técnicamente, la instalación es más segura y eficiente gracias a la redundancia y optimización de los equipos. Asimismo, se ha mejorado la eficiencia energética incorporando geotermia en la climatización. Estas mejoras permitirán a Neiker abrir nuevas lineas de trabajo, preparándose ante futuras amenazas, muchas de ellas asociadas a patógenos que requieren nivel 3 de biocontención para su análisis. Además, refuerzan la posición de la Comunidad Autónoma Vasca como referente en sanidad animal y bioseguridad. Este respaldo institucional quedó reflejado durante el acto de inauguración, que contó con la presencia del lehendakari Imanol Pradales, así como de representantes de instituciones científicas y de los principales agentes del sector ganadero de la CAV. Olatz Unamunzaga, nueva directora generAL Olatz Unamunzaga Galarza cogió el relevo a Leire Barañano, el pasado mes de marzo, como directora general de Neiker, centro tecnológico especializado en la creación de soluciones innovadoras para los sectores agroalimentario y forestal. Esta designación supone un impulso a la estrategia de transferencia de conocimiento y conexión con el sector agroganadero y forestal en la Comunidad Autónoma Vasca, una de las grandes prioridades del centro. Unamunzaga es licenciada en Biología por la Universidad del País Vasco y doctora en Ciencias Agrarias por la Universidad de Zaragoza. A lo largo de su trayectoria ha desarrollado una destacada labor en investigación y gestión, consolidando su experiencia en el sector agroalimentario. Durante más de una década ha trabajado en Neiker, donde ha ocupado posiciones clave como responsable de Innovación y Tecnología. En este cargo, ha liderado proyectos estratégicos dirigidos a la modernización y sostenibilidad del sector agrícola, como por ejemplo el proyecto sectorial Gen i Agro Alavés, dirigido a analizar el balance de carbono de los principales cultivos de Araba. Además, Unamunzaga cuenta con formación complementaria en dirección empresarial (MBAe3) y posee una sólida capacidad de liderazgo, gestión de proyectos y comunicación efectiva. La nueva directora asume el reto de consolidar el papel de Neiker como referente en la investigación agroalimentaria y forestal y potenciar la transferencia de conocimiento al sector agrícola. «Neiker se encuentra en una posición excepcional, con tasas de éxito superiores al 80% en diversas convocatorias. Este logro refleja la excelencia del equipo, pero debemos ir un paso más allá: hacer que nuestra investigación llegue hasta el último agricultor, ganadero o forestalista», señala Unamunzaga. Así, su objetivo principal será fortalecer la cercanía con el sector y colocar al agricultor en el centro de la innovación. «Queremos que nuestra labor tenga un impacto real en la competitividad y sostenibilidad del sector agroalimentario, facilitando herramientas y soluciones que respondan a sus necesidades», concluye. J.S. las instalaciones funcionan con presión negativa, es decir, el aire siempre entra en lugar de salir, pasando por sistemas de filtración antes de liberarse, y las puertas herméticas aseguran que cada área quede perfectamente sellada.