2026 URT. 11 ABUELA TREMENDA Cuando el título lo dice todo Gaizka IZAGIRRE HERNANI {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} Está absolutamente claro que quien decida acudir a ver esta película, y teniendo en cuenta el título del filme, no lo hará esperando encontrarse una obra maestra. Del mismo modo que sucede con otros hitos recientes de discutible ambición artística como “El Casoplón” o la insufrible saga de “Padre no hay más que uno”, el público sabe exactamente a qué tipo de experiencia se enfrenta cuando cedide ir a ver ‘‘Abuela tremenda’’. Ahora bien, una cosa es ofrecer aquello que se anuncia y otra muy distinta construir una comedia familiar que confunde la reiteración del estereotipo con la elaboración del gag y la estridencia con el ritmo narrativo. Su humor se apoya en la caricatura, en el choque generacional llevado al trazo grueso y en una sucesión de situaciones tan previsibles como obstinadamente reiteradas. Todo está diseñado para no incomodar y, desde luego, no exigir del espectador ningún esfuerzo. Toñi (Elena Irureta), una abuela que es un torbellino, irrumpe en un retiro rural para reencontrarse con su nieta y acaba alterando tanto la rutina del lugar como la vida de su hija. A destacar el trabajo de Irureta, que aporta oficio y presencia a un conjunto que, por momentos, logra ofrecer alguna pincelada de entretenimiento. A partir de ahí, la película se entrega sin reservas a los ingredientes de siempre: clichés, humor blanco inofensivo, reconciliaciones familiares explotadas hasta la extenuación y una pretendida crítica social desprovista de cualquier atisbo de sutileza, expuesta de manera literal y subrayada hasta decirlo todo. Una propuesta que confirma que, cuando el título lo dice todo, suele ser porque no hay mucho más que contar.