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La broma de la violencia machista


Había una época en la que los humoristas, en el horario estelar de la televisión pública, bromeaban realizando sketches sobre mujeres maltratadas. «Mi marido me pega», decía el cómico que interpretaba a la mujer que trataba de denunciar la violencia doméstica que sufría. Con los años, gracias al trabajo del movimiento feminista, no solo somos conscientes de que estos chistes apestan, somos conscientes de que a través de ellos habíamos normalizado la violencia machista como sociedad. Lejos de pensar que, gracias a la legislación actual, a las medidas institucionales actuales, toda esta violencia ha desaparecido de un plumazo y vivimos en un mundo feliz, la realidad sigue siendo terrorífica para las mujeres. Cuando en los programas del corazón de la televisión se hablaba de maltrato, de abusos físicos y psicológicos a cantantes, famosas o artistas de todo tipo, la gravedad de lo que vivían se trivializaba a golpe de guion circense y talonario. De hecho, los mismos maltratadores denunciados públicamente pasaban a formar parte de la plantilla de la televisión en cuestión. Varias mujeres han denunciado, al fin, a Julio Iglesias y, de nuevo, sus voces son puestas en entredicho; ellas son las interesadas frente al famoso seductor, que ‘‘besaba’’ sin permiso. La normalización del abuso es tal que sigue entendiéndose cualquier agresión a una mujer como un chiste.