2026 URT. 20 EDITORIALA Lecornu y Macron traicionan la palabra dada {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció ayer que su Gobierno aprobará los presupuestos para 2026 de la forma en que juró que no lo haría, mediante el artículo 49.3 de la Constitución, que le da potestad para sacar adelante leyes vía decreto ejecutivo, puenteando a un Parlamento en el que no ha logrado los suficientes apoyos. En reciprocidad, la oposición puede ahora presentar mociones de censura, un mecanismo otrora excepcional que, sin embargo, se ha convertido en el pan de cada día en la Asamblea francesa. La semana pasada, Lecornu superó sendas mociones presentadas por la izquierda y por la extrema derecha a cuenta de la firma del acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur, un pacto al que París ha dicho que no. El principal responsable del desprestigio político francés es el presidente, Emmanuel Macron, pero los grandes partidos de la oposición también parecen querer aportar su parte. Macron, que se ha negado por activa y por pasiva a reconocer la victoria del Nuevo Frente Popular (NFP) en las elecciones legislativas que él mismo convocó precipitadamente en 2024, nombró de nuevo primer ministro a Lecornu -después de haber presentado él mismo su dimisión- el pasado 10 de octubre. El Gobierno echó a andar gracias al apoyo informal del Partido Socialista, que se bajó del NFP tan pronto como pudo. La premisa entonces fue negociar, negociar, negociar y, cuando se pueda, acordar, en un esquema en el que Lecornu se comprometía a no gobernar por decreto, y el PS, a no apoyar mociones de censura. Este precario equilibrio ha saltado por los aires con la evidente traición del primer ministro a la palabra dada. Pero no parece que vaya a significar el fin del Gobierno, ya que Lecornu se ha encargado de introducir algunos elementos para facilitar que el PS, sin apoyar las cuentas, lo siga salvando en las mociones de censura. El papel de los socialistas es también digno de análisis. De este modo, y hasta las cruciales presidenciales del año que viene, el bloqueo y el caos político seguirán siendo la norma bajo la batuta de un Macron al que la historia difícilmente tratará con indulgencia.