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Rusia rompe la tregua energética y presiona a Kiev antes de negociar

Pocas horas antes de las conversaciones trilaterales entre EEUU, Rusia y Ucrania, un ataque ruso acabó ayer con la tregua sobre las instalaciones energéticas acordada la semana pasada.

Estado de una de las plantas atacadas. (Ministerio de Energía ucraniano | AFP)

La noche más fría desde hace lustros en Ucrania no solo se notó en los termómetros, sino también en la red energética del país. Tras cuatro días sin bombardeos contra centrales y subestaciones, Rusia puso fin ayer a la breve tregua con un ataque masivo que combinó un número récord de misiles balísticos y cientos de drones, dejando sin luz y calefacción a cientos de miles de personas cuando los termómetros se hundían por debajo de los 20 grados bajo cero. Según Kiev, los proyectiles impactaron en al menos ocho regiones y dañaron de forma grave plantas térmicas y termoeléctricas que daban servicio a grandes urbes como Kiev, Jarkov y Dnipro, en lo que el ministro de Energía, Denís Shmigal, definió como una operación «llevada a cabo con la intención clara de infligir sufrimiento masivo al pueblo ucraniano».

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, acusó al Kremlin de haber utilizado la tregua energética propuesta por Estados Unidos para «acumular misiles y drones» y golpear en «la noche más fría en lustros», y reclamó «consecuencias» para Moscú por incumplir el compromiso de no atacar la infraestructura energética hasta, como mínimo, la nueva cita diplomática en Abu Dhabi. Desde Moscú, el Ministerio de Defensa presentó el bombardeo como una represalia por supuestos ataques ucranianos contra civiles en territorio ruso y aseguró que, además de objetivos energéticos, se golpearon instalaciones del complejo militar industrial.

LA CUESTIÓN DEL DONBASS

Pese a la ofensiva contra la red eléctrica y los prolongados cortes de luz y calefacción, un sondeo del Instituto Internacional de Sociología de Kiev sostiene que el 65% de los ciudadanos, y un 72% de los residentes en la capital, está dispuesto a «resistir» hasta encontrar «una solución aceptable» para poner fin a la invasión, que la mayor parte «no ve aún al alcance de la mano». La misma encuesta refleja que el 52% de la población rechaza de forma categórica ceder el Donbass, y que en Kiev ese rechazo asciende al 59%, incluso entre quienes admiten estar abiertos a ciertas «concesiones dolorosas», como aceptar un alto el fuego que consolide la línea actual del frente.

Este clima de resistencia y escepticismo llega pocas horas antes de la segunda ronda de contactos trilaterales prevista para hoy y mañana en Abu Dabi, donde delegaciones de Ucrania y Rusia se sentarán de nuevo con mediación estadounidense para explorar fórmulas de desescalada y la posibilidad de un alto el fuego.

Zelenski ha reiterado que Kiev «apoyará pasos de desescalada si hay propuestas de este tipo por parte de los estadounidenses», al tiempo que subrayaba que «cada ataque ruso confirma» que, por ahora, Moscú «no toma la diplomacia en serio».

Con las brigadas de emergencia trabajando a contrarreloj en las regiones más castigadas y los generadores tratando de suplir la falta de calefacción, buena parte de la población observa las reuniones de Abu Dabi entre la esperanza de un respiro y un posible nuevo episodio de estancamiento en el que Rusia no parece sentirse incómodo.