2026 OTS. 12 KOLABORAZIOA Financiar ya las alternativas al Sintrom Juan MARI ARREGI Periodista {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} La Seguridad Social vasca de Hegoalde −Osakidetza y Osansubidea− tiene ya la posibilidad de dar una buena noticia a sus miles de pacientes con problemas cardiovasculares. El Xarelto-Rivaroxabán, un fármaco anticoagulante caro, pero más seguro y cómodo, alternativa al peligroso, incómodo y mucho más barato Sintrom, ya tiene otra marca comercial a mitad de precio. De los 76,49 euros por caja mensual de Xarelto, hasta hace unos días no financiado por la Seguridad Social, ha pasado ahora, con su alternativa Rivaroxaban-Normon, a los 42,07 euros. La del Sintrom, financiado por la Seguridad Social, cuesta 4,25 euros. Esta bajada de precio, tras 20 años de monopolio, obedece a que hace ya más de un año expiró la patente de Xarelto, propiedad de la multinacional alemana Bayer, lo que posibilita la actuación de la competencia con la producción de genéricos más baratos. Ese fármaco genérico totalmente idéntico al Xarelto, con sus mismas prestaciones, ya está en el mercado desde el día 20 de enero. Sus cajas, también de 28 comprimidos recubiertos con película EFG, llevan el nombre «Rivaroxabán, Normon 20 mg» (u otras cantidades). Como noticia de última hora, señalar que el Xarelto no ha tenido más remedio que bajar también de precio el mismo de su ahora competencia. Habrá quienes se preguntarán por qué estos cambios farmacéuticos tan sustanciales en productos que afectan a la salud de decenas de miles de pacientes cardiovasculares. La explicación es sencilla para quienes estamos sometidos a la economía capitalista. Las multinacionales farmacéuticas, como la Bayer alemana, justifican sus precios en base a las inversiones realizadas. Y se ponen de acuerdo con los Gobiernos respectivos para mantener su monopolio comercial, evitando toda competencia, durante 20 años que le permiten sus patentes. En el caso del Xarelto, hace un año ya caducó su patente y, sin embargo, casi dos años se ha tardado para que haya una alternativa comercial más barata como la citada. Autorizada el 29/2/24 pero que, por el monopolio de la patente Xarelto, no podía comercializarse. Así las cosas, la sanidad pública vasca de Hegoalde (la de Iparralde ya nos adelantó) tiene ahora la posibilidad de utilizar esa bajada de precio y abrir la posibilidad de su financiación generalizada con lo que podría situar al precio habitual de otros fármacos. Sería la forma de administrar los recursos públicos con igualdad de posibilidades para todo paciente. Muchas personas se han visto obligadas hasta ahora a tomar el peligroso Sintrom porque no pueden pagarse fármacos más seguros alternativos. Son los de siempre, trabajadores, pensionistas, los pobres, los que pagan las consecuencias de la desigualdad. Para conseguirlo, se impone que partidos políticos, sindicatos, movimientos sociales, pensionistas, opinión pública y los mismos pacientes cardiovasculares apuesten por esa igualdad y universalidad y, en consecuencia, reclamen de la Administración la financiación generalizada de los fármacos alternativos al Sintrom, como es el caso ahora del Rivaroxabán. Que el precio del medicamento no sea un obstáculo a la igualdad y universalidad a las que la sanidad pública debe servir. Los recursos públicos son de todas y todos.