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NUEVA CRISIS MUNICIPAL EN BIZKAIA

La marcha de Tubilla destapa la enorme marejada en las filas del PNV

La dimisión de Karmele Tubilla como alcaldesa destapa la crisis en las filas del PNV de Santurtzi, con su repercusión directa en un Gobierno municipal bloqueado. Con su marcha, la de Kabiezes evitó el careo con Sonia López, exconcejala de Seguridad y persona de su confianza, que denunció presiones del partido para colocar a gente afín.

Sonia López y Karmele Tubilla, junto a un responsable de la Policía Local, en octubre de 2023, al presentar los nuevos coches patrulla. (SANTURTZIKO UDALA)

Sabin Etxea confiaba en que el anuncio de la dimisión de Karmele Tubilla como alcaldesa de Santurtzi iba a ser un punto de inflexión en la situación que se vive en el Ayuntamiento de la cuarta localidad más poblada de Bizkaia, pero a la vista del testimonio ofrecido el mismo jueves por Sonia López, exconcejala de Seguridad, ante la comisión municipal que investiga la filtración del examen de una OPE de la Policía Local, quedó en evidencia que la regidora evitó el careo con quien fue persona de su confianza hasta que se destaparon las irregularidades. Y no fue el único movimiento que denota que las aguas corren revueltas en las filas jeltzales.

No se puede pasar por alto que Tubilla se empeñó en presidir esa comisión cuando en el pleno de noviembre se acordó su constitución, a pesar de que la mayoría que representa la oposición lo rechazó, al estimar EH Bildu, PSE, Elkarrekin Podemos y PP que no era «ético», ya que la primera edil «tomó decisiones relevantes sobre el proceso», «tuvo conocimiento del fallo de custodia del examen» y consideraban que había riesgo de «falta de neutralidad». Además, estos grupos políticos avanzaron entonces que la iban a citar a declarar.

«Voy a ser la presidenta de esa comisión, tengo la posibilidad y no voy a renunciar. Mi participación como presidenta no busca condicionar nada, solo que el proceso se desarrolle con normalidad», zanjó quien dio en la segunda convocatoria la espantada y ha provocado un «terremoto» en el Consistorio santurtziarra que aún es difícil de calibrar. La dirección jeltzale busca estabilidad, pero está por ver que la vaya a conseguir con las elecciones municipales en el horizonte.

PRESIONES DEL PARTIDO PARA COLOCAR A AFINES

López, cesada por la propia alcaldesa por «falta de confianza» en noviembre, negó en la sesión del jueves la versión oficial y aseguró que había recibido presiones por parte del PNV para colocar a gente afín, a lo que, según ella, se habría negado.

Durante su declaración, la excorporativa jeltzale aseguró haber sido sido acusada sin pruebas. Explicó que el jefe policial le envió por correo un conjunto de preguntas para ayudar con su traducción al euskara, y que ella solo actuó como intermediaria con una empresa de traducción. Esta versión contradice la del propio responsable policial, por lo que López se mostró dispuesta a un careo y a que se revisen sus dispositivos electrónicos.

Pero la exconcejala de Seguridad fue más allá y deslizó que había sido cesada por negarse a priorizar en la OPE a «determinados perfiles» que serían afines al partido que representó en el Ayuntamiento. Según su versión, había recibido presiones por parte de su propia formación política, e incluso algunos aspirantes intentaron reunirse con ella fuera del Consistorio, encuentros que rechazó.

Además, en cierta manera, reconoció que mantenía una relación personal con uno de los aspirantes, motivo por el que intentó dimitir en varias ocasiones, sin éxito.

OTRA EDIL QUIERE COMPARECER

En la comisión, López señaló que al conocerse la supuesta filtración de la prueba de ascenso a suboficial de la Policía Local y el revuelo que se organizó, se ofreció a dejar su puesto, estuvo con una compañera de Gobierno. Esta manifestación fracturó el hermetismo que mantienen los componentes del que ha sido el equipo de Tubilla, que no parece que se vaya a romper dado el ambiente de tensión que viven, acrecentado por la presión mediática.

A pesar de que no desveló su identidad, la concejala de Acción Social, Ixone Andreu, se dio por aludida y ha presentado una solicitud para comparecer, aunque no está claro cuándo lo podrá hacer, ya que el funcionamiento de la Administración municipal está pendiente de la convocatoria del pleno de investidura, que se baraja podría ser el 5 o el 12 de marzo. Así, con la periodicidad establecida, no está clara cuándo se reunirá la comisión de investigación.

Antes, en la sesión ordinaria del próximo día 26, se formalizará la dimisión de Tubilla. Después, la Junta Electoral de Bizkaia tendrá que facilitar la acreditación de la siguiente persona de la lista del PNV que está dispuesta a ser concejal.

Mientras, el teniente alcalde Edorta Rodrigo es el alcalde en funciones. Queda por aclarar quién será la persona elegida por el partido para aspirar a suceder a Karmele Tubilla. EH Bildu ya indicó el jueves que su portavoz, Miren Matanzas, se postulará de nuevo como candidata, a la espera de que el resto de fuerzas de la izquierda decidan si mantienen al PNV al frente del Ayuntamiento o se apuesta por el cambio.

UNA CRISIS LARVADA HACE TIEMPO

El abandono en cadena de López y después de la alcaldesa no ha aminorado la tensión que se vive en los últimos meses en el seno del equipo de Gobierno, prolongación de la que existe en la localidad desde mucho antes. Además, la incapacidad de llegar a acuerdos con diferentes, incluso con sus socios del PSE en otras instituciones de la CAV, no ha ayudado. Las quejas vecinales y las reclamaciones sindicales se acumulan en los despachos de los ediles, sin respuesta.

Los primeros desacuerdos surgieron en el otoño de 2022, cuando se fraguó que Karmele Tubilla, por entonces responsable de Cultura y Euskara, iba a encabezar la lista del PNV en los comicios de mayo siguiente. En el proceso interno surgieron dos nombres: el de Joseba Ramos, por entonces responsable de Hacienda y portavoz, y el de quien fue alcaldesa. En la papeleta ganadora quedaron tan solo dos de las diez personas que habían conformado el equipo de Aintzane Urkijo (2015-2023): Karmele Tubilla e Itziar Carrocera. Pieza clave en esa campaña desde el batzoki de Mamariga fue Rosa Gil, madre del actual lehendakari.

Tras las elecciones, los ánimos no se calmaron, especialmente por el batacazo que se dieron, ya que pasaron de contar con 9.819 votos a 6.792, con una pérdida de 3 concejales (7) mientras que EH Bildu subió de 4.256 a 5.680 apoyos, con 2 ediles (6) más; el PSE mantuvo los 5 ediles con 4.864 sufragios frente a los 5.041 de 2019; Elkarrekin Podemos obtuvo 827 apoyos y 2 representantes, y retornó el PP, con un corporativo, subiendo de 1.097 a 1.212.



La oposición constata «contradicciones»

Las versiones contradictorias ofrecidas por la alcaldesa saliente, Karmele Tubilla, y la exconcejala de Seguridad, Sonia López, no han hecho sino acrecentar las sospechas de que detrás de la crisis del Gobierno municipal del PNV hay mucho más de lo que ha trascendido hasta ahora.

«Alguien miente», subrayó ayer la edil de EH Bildu Naiara Gutiérrez. «Según lo que dice la anterior concejala, ella se entera de que ha sido cesada por la propia prensa, tras haber puesto su cargo a disposición del partido hasta en tres ocasiones anteriormente, alegando motivos personales», relató la soberanista de izquierda.

Según la versión de López, Tubilla «le pide que aguante hasta diciembre y que vaya a diversos eventos» y finalmente fue destituida tras la aparición del caso en medios de comunicación. «Seguimos teniendo muchas dudas. Hay algo que nos huele muy mal», denunció Gutiérrez, al tiempo que reiteró que «el modelo de gobernanza del PNV está obsoleto».

Desde el PSE, su portavoz, Juan Andrades, otorga credibilidad al testimonio de Sonia López. En caso de que se confirme, considera que son unos hechos mucho más graves» de lo que se pensaba.

«Si es cierto que todo el grupo municipal estaba al tanto de lo sucedido, están inhabilitados para liderar el Ayuntamiento, todos y cada uno de ellos», advirtió Andrades, para quien esas «presuntas artimañas» en los procesos selectivos «tiene un nombre: el artículo 404 del Código Penal» (delito de prevaricación).

Para José Manuel de Pablos, de Elkarrekin Podemos, «va a haber un antes y un después clarísimo» tras las manifestaciones de la exconcejala en comisión. A.G.