2026 OTS. 28 Von der Leyen anuncia la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur La presidenta de la Comisión Europea anunció la entrada en vigor provisional de la parte comercial del acuerdo de asociación entre la UE y Mercosur tras la ratificación de Argentina y Uruguay. No obstante, recordó que «el acuerdo solo podrá considerarse plenamente concluido una vez que el Parlamento Europeo haya dado su consentimiento». Manifestación en Gasteiz el pasado sábado contra la entrada en vigor del acuerdo con Mercosur. (Oskar MATXIN | FOKU) GARA BRUSELAS {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció ayer la puesta en marcha del proceso para la aplicación provisional del acuerdo de libre comercio negociado por Bruselas con los países del Mercosur -Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay-, después de que los dos primeros completaran sus procesos de ratificación. En una breve declaración , la jefa del Ejecutivo comunitario resaltó que «se trata de resiliencia, de crecimiento y de que Europa forje su propio futuro», para incidir en que el Consejo Europeo ya dio luz verde en enero a Bruselas para proceder a la aplicación temporal cuando fuera posible. La política conservadora alemana recordó que desde la firma del pacto dejó claro que la Unión Europea «estaría lista cuando los países de Mercosur lo estuvieran» y que el ritmo de ratificaciones por parte de los socios latinoamericanos permite ya poner en marcha el proceso del lado europeo, sin aclarar la fecha exacta en que prevé su entrada en vigor. «La aplicación provisional es, por naturaleza, provisional», apuntó Von der Leyen, para añadir que «de conformidad con los tratados de la UE, el acuerdo solo podrá considerarse plenamente concluido una vez que el Parlamento Europeo haya dado su consentimiento». La UE y los países de Mercosur firmaron el pasado enero los acuerdos político y de libre comercio con los que las dos partes culminaron casi 26 años de negociaciones y establecieron un nuevo marco de relaciones, que sale adelante pese al rechazo del agro europeo y de media docena de países, entre ellos el Estado francés y Polonia. La parte comercial de competencia exclusiva de la UE puede entrar en vigor de manera interina desde el momento en el que al menos un país del bloque del Cono Sur complete su propio proceso de ratificación, lo que ocurrió ayer en Uruguay y Argentina. La entrada en vigor definitiva para el conjunto de los acuerdos requiere, sin embargo, de un proceso de ratificación más complejo, que pasa por la adopción por parte de los Veintisiete y del consentimiento del Parlamento Europeo, que a estas alturas podría aprobar o tumbar el paquete de medidas, pero ya no modificarlo. En el caso de la Eurocámara, ese voto está en el aire hasta que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea resuelva el recurso presentado a la compatibilidad del pacto comercial con el derecho comunitario, lo que paralizó de facto su ratificación. El pasado 21 de enero, por un exiguo margen de votos -334 a favor, 324 en contra y once abstenciones-, el Parlamento dio luz verde a una moción promovida por la izquierda europea que cuestionaba si el acuerdo con el Mercosur respeta los tratados de la Unión Europea. Sobre la mesa está la validez legal del mecanismo de reequilibrio, que incluye el pacto, que varios diputados temen que pueda afectar a la autonomía regulatoria de la UE, y también la base legal elegida para su aprobación, que permite que los capítulos del acuerdo centrados en el comercio puedan ratificarse sin el consentimiento de los parlamentos estatales. Según el TJUE, este tipo de sentencias tardan de media entre 18 y 24 meses en ser pronunciadas, si bien la corte «tiene el control total» sobre los procedimientos y «puede, cuando las circunstancias lo requieran, dar prioridad a una solicitud». DIVISIÓNLa división de posturas entre los Estados europeos se hace evidente en Euskal Herria. Mientras que París ha mostrado su rechazo a este pacto, el Gobierno español lo ha calificado de «oportunidad histórica».