2026 MAR. 01 EDITORIALA La defensa de la multilateralidad, la soberanía, la negociación y la paz son más vitales que nunca {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} Aún no está claro qué suerte han corrido los principales mandatarios iraníes, ni el guía supremo, Ali Jamenei, ni el presidente, Masud Pezeshkian, pero además de la incertidumbre, el mayor riesgo del ataque de EEUU e Israel contra Irán es la guerra regional, que se sumaría al genocidio en Gaza. La escalada bélica en Oriente Medio provocada por el régimen sionista y por los intereses imperialistas de EEUU tendrá efectos imprevisibles, pero sin duda nefastos para unos pueblos muy castigados por todos los flancos. No hay que olvidar que unos y otros fueron aliados para eliminar a las fuerzas laicas y progresistas de la región. El desgaste que las injerencias provocan en teocracias y satrapías lo paga la población. En muchos casos de forma directa y cruel, como en la escuela de Teherán en la que ayer las bombas mataron a decenas de menores. TRUMP ENGAÑA SIN PARAR Y REPITE PATRONES En las negociaciones desarrolladas en Suiza esta semana, los representantes de EEUU, Steve Witkoff y Jared Kushner, junto a Marco Rubio, se han empecinado en asociar el debate nuclear y el de los misiles balísticos. El ataque de ayer refuerza la postura del canciller iraní, Abbas Araghchi, que señalaba que son temas a tratar por separado. Entre otras cosas, porque necesitan los misiles para defender su soberanía. Ayer atacaron bases militares en Bahrein, Catar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, con desigual acierto. El orden sí altera el resultado: el Gobierno de Israel calificó el ataque como «preventivo» y luego alertó a la población ante la respuesta iraní. Reivindicar el sentido real de las palabras, la coherencia y la gramática tiene algo de revolucionario hoy en día. Hace un año, Donald Trump dijo haber destruido definitivamente la capacidad de enriquecer uranio de Irán. Sin embargo, repite excusas. Aunque se presentó como «el primer presidente en décadas que no inició nuevas guerras», avisa de que EEUU puede sufrir bajas; «eso suele ocurrir en la guerra», dice. A menudo se destaca -se ha hecho también en estas páginas- que Trump tiene la “ventaja” de decir cualquier barbaridad y cumplir su palabra. A diferencia de sus predecesores, se supone que no pone excusas y no es hipócrita; plantea sus intereses por encima de todo, sin disfrazarlos de valores. No es del todo cierto, y se ha comprobado en este ataque. Trump combina el tradicional desprecio por el derecho internacional con socavar el Estado de derecho interno. Ni consulta ni rinde cuentas, lo que está minando desde dentro el establishment atlantista. Seguramente, nada de lo que suceda ahora es ajeno al factor de los papeles de Epstein ni a las elecciones de medio mandato. Aunque los sondeos indican que a casi la mitad de las personas encuestadas les preocupa la capacidad nuclear de Irán, el 56% tiene poca o ninguna fe en el criterio de Trump en el uso de la fuerza en el extranjero. DEFENSA DEL MULTILATERALISMO Y LA PAZ Ante la incertidumbre, desde una perspectiva antimperialista, el análisis geopolítico debe ser lo más exhaustivo y certero posible, el discurso ideológico tiene que ser lo más coherente y convincente que se pueda. Lo realmente difícil, con semejante desequilibrio de poder, es acertar en la estrategia política. A nivel global, la tradición de los países no alineados está evolucionando de la mano de Sudáfrica y Brasil. Sus principios siguen siendo la multilateralidad, una diplomacia proactiva, una gobernanza cooperativa y un reparto justo del poder. Desde Euskal Herria, el soberanismo, el internacionalismo y la resolución negociada de los conflictos políticos han formado parte del debate público. Esos valores deberán evolucionar sin perder sentido.