2026 MAR. 06 GAURKOA Feminismo para todo Maitena MONROY Profesora de autodefensa feminista {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} La utilización instrumental de las mujeres no es algo nuevo. A las mujeres siempre se nos ha situado como las indefensas, «las necesitadas de salvación». Ahora trasladan esa instrumentalización al feminismo, gracias al cual nos hemos convertido en sujetos políticos y hemos tenido agencia propia. Pretenden apropiarse de una teoría y un movimiento que siempre les será ajeno. Sin duda, esta apropiación es un indicador del éxito social, de la legitimidad que ha alcanzado el feminismo. Pero resulta que aquellos que deberían garantizar el cumplimiento de la ley en algo tan básico como que no nos asesinen por el hecho de ser mujeres, quienes han negado no la subjetividad de sentirse violentada, sino la objetividad material de las asesinadas, son los que nos quieren dar lecciones de feminismo. A la par se está produciendo una contrasensibilización de los chavales, con una ultraderecha y una IA algorítmica, evidencia viral de su agenda, que les llama a reivindicarse contra todo lo que tenga que ver con la igualdad y el feminismo.. Además, estamos asistiendo a intentos de cancelaciones de feministas, acusadas de tránsfobas, como ha ocurrido recientemente en la casa de las mujeres en Gasteiz. Es paradójico que quienes más han usado los plurales y quienes dividen al feminismo en los feminismos, como si el patriarcado operase de manera diferente hacia las diferentes corrientes, sean parte de quienes cancelen el pensamiento crítico. Si la forma de argumentar es acusar de fobia, no hay espacio para las ideas, para el feminismo. Hay quienes consideran que las mujeres no tenemos un cuerpo común de opresión, sin embargo, la cuestión no solo sería lo que tenemos en común las mujeres, aunque que en el momento de mayor capacidad de movilización social del feminismo se haya impuesto el modelo de la fragmentación no es algo anecdótico. No importa que no siempre tengamos los mismos intereses o que el interés principal de algunas mujeres o de muchas no sea las cuestiones de género. Tampoco se trataría de tener una misma experiencia que, incluso aunque fuera muy similar, se podría vivir de manera diametralmente opuesta. Muchas mujeres tenemos un umbral de tolerancia muy bajo hacia la discriminación, mientras que otras dicen no haberse sentido nunca discriminadas. Más allá de las percepciones, el patriarcado no se expresa solo en el plano de lo simbólico, sino con especial fuerza en el material, donde las diferencias o la percepción juegan un papel secundario. Así que... Si alguna vez tuviste miedo al volver a casa sola porque estar sola en lo público es un riesgo para las mujeres, y luego descubriste que el horror estaba en la casa; si alguna vez te trataron como una histérica por reclamar tus derechos y te acusaron de ser borde o de ser una charo; si alguna vez sentiste terror ante la posibilidad de estar embarazada; si alguna vez sentiste la presión para responder al modelo estético y, ahora mismo, ya no sabes qué crema te toca ponerte; si alguna vez te sentiste presionada para mantener sexo con alguien a quien querías, pero no deseabas en ese momento; si los cuidados te ahogan, te asfixian y te llevan a vivir como pollo sin cabeza y, además, igual te han dicho que es problema tuyo, que tienes que aprender a delegar y, en ese momento, sí que has querido quitarle la cabeza al pollo que te recrimina desde el sofá tu obsesión por tenerlo todo organizado; si vives en la precariedad y, además, una baja o la maternidad te pueden costar el empleo; si la única estrategia de supervivencia que te conceden es mercantilizar tu cuerpo a través de plataformas en un mercado que arrasa con todo, oferta como empoderante «tu capital sexual» y nos incita a convertirnos en una sociedad proxeneta sobre las mujeres... Si te has reconocido en alguno de estos «si», no importa cuántos, solo con que te hayas reconocido en uno de ellos es suficiente para que este 8M volvamos a llenar las calles. No porque el feminismo lo resuelva todo, sino porque el feminismo es la teoría y el movimiento que desvela y da sentido de opresión al sistema patriarcal. Gracias al feminismo, a día de hoy, no hemos conseguido resolver todo, pero le hemos puesto nombre y hemos reconocido en nosotras lo que la sociedad normalizaba como «aquello de las mujeres». Y si no te has reconocido en ninguna de las situaciones, tampoco importa, porque si tienes derechos es gracias a que otras lucharon para que hoy pudiéramos seguir teniendo voz, incluso para negar la discriminación. Hay una campaña internacional que pone el foco en lo simbólico y nos invita a pensar en cuántos países los hombres están excluidos, son obligados a matrimonios forzosos, se les niega el derecho a la educación, o en cuáles los agresores tienen más miedo a la justicia que la propia víctima, y así un largo etcétera. Si reconoces esa desigualdad y te sientes interpelada, el feminismo va contigo, porque lo que buscamos es ampliar los derechos, no conformarnos con el papel que los sostiene. Queremos para todas lo que nuestras ancestras feministas empezaron a soñar para nosotras y para las que vendrán. Gracias al feminismo, a día de hoy, no hemos conseguido resolver todo, pero le hemos puesto nombre y hemos reconocido en nosotras lo que la sociedad normalizaba como «aquello de las mujeres»