GARA Euskal Herriko egunkaria
¡LA NOVIA!

Un monstruo narrativo difícil de controlar


En un panorama audiovisual dominado por el algoritmo de las plataformas, donde las películas cada vez se parecen más entre sí, conviene poner en valor propuestas arriesgadas como “¡La novia!”. Ahora bien, una cosa es apostar por lo diferente y otra muy distinta servir un cóctel caótico con una considerable desorientación tonal.

Esta ambiciosa propuesta reimagina el mito desde una perspectiva contemporánea y provocadora. La historia se traslada al Chicago de los años treinta. Frankenstein pide ayuda a la Dra. Euphronius para crear una compañera. Dan vida a una mujer muerta como La Novia, lo que desencadena un romance, el interés de la policía y un cambio social radical.

La audacia formal del proyecto se aprecia desde los primeros compases. Gyllenhaal parece decidida a filmar no una película, sino varias al mismo tiempo: hay números musicales, estallidos de violencia, terror, persecuciones automovilísticas y episodios de tono fantástico. Cada escena, de forma aislada, posee una energía visual innegable.

El problema surge cuando todas esas energías intentan convivir dentro del mismo organismo narrativo. El propio montaje, algo irregular, contribuye a que muchas de esas piezas no terminen de encajar.

Nada de esto impide que “¡La novia!” sea una película difícil de ignorar y, como he mencionado al principio, hay que reconocer su osadía. Es provocadora, visualmente poderosa y excesiva. Pero también demasiado irregular; un experimento que, como ocurre con tantas criaturas nacidas de experimentos demasiado ambiciosos, parece hecho de muchas piezas llamativas que no siempre encajan bien entre sí.