2026 MAR. 19 ÁGUILAS DE EL CAIRO El Cairo en clave de cine Gaizka IZAGIRRE HERNANI {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} El director sueco de origen egipcio Tarik Saleh cierra con este título su llamada “trilogía de El Cairo”, iniciada con “El Cairo confidencial” (2017) y continuada con “Conspiración en El Cairo” (2022). La película sigue a un actor egipcio de renombre, interpretado por Fares Fares, quien es reclutado por el poder estatal para protagonizar una película propagandística sobre el presidente de facto de su país. Con esto, Saleh ofrece una reflexión mordaz sobre la relación entre arte, ambición personal y poder político. La trama avanza con un ritmo deliberadamente contenido. Mientras George se ve empujado a filmar la propaganda, el relato entrelaza thriller, comedia sutil y drama; una combinación que, aunque ingeniosa al principio del metraje, a veces sabe a un batido donde los sabores no terminan de mezclarse del todo. Tarik Saleh maneja con precisión la sátira del star system y la forma en que el Estado se infiltra en la vida cultural, pero no puede ocultar que algunos elementos quedan en la superficie. Visualmente, la película es interesante. El Cairo aparece elegante y opresivo, un lugar donde el lujo y la vigilancia coexisten con descaro. Sin embargo, esa sofisticación visual no se traduce en una crítica afilada y el director mantiene cierta distancia irónica y suaviza el choque político que el argumento insinuaba. En esencia, es una obra ambiciosa que se atreve a hurgar en los engranajes de la propaganda, el autoritarismo y el ego desmedido, pero lo hace con guante de seda. Saleh entrega una sátira política interesante, un thriller visualmente potente y un retrato del arte bajo coacción, aunque en ocasiones el equilibrio se tambalea y el mordisco crítico se diluye. Es vistosa y entretenida, pero con un tono demasiado mecánico.