2026 MAI. 09 AZKEN PUNTUA «Kill your idols» LA FURIA Musikaria {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} Hacía tiempo que no veía a Hilary. Los ritmos y exigencias de la vida a veces nos separan de sus placeres. Uno de esos, pequeño pero lujoso, es para mí la manicura. Voy a Nua y me siento querida. Abrazo a Eider, a Ainhoa y a Hilary, y le extiendo las garras para que haga su magia. Todo es un lujo al que no quiero acostumbrarme y del que no quiero prescindir. Dice Hilary que está cansada de hacer manicuras rojas, que todas se las están poniendo rojas en este pueblo y aunque a ella le aburre soberanamente, a mí me parece un buen síntoma. Hay mucha información también en la forma en la que alguien lleva las uñas, no han de menospreciarse los códigos de una manicura. Se llevan claras, discretas, con una largura también discreta y aburrida (o cortas o largas joder), se lleva no destacar, no arañar y no mancharse. Todo me recuerda a la chica que no quiero ser, esa pulcritud inalcanzable y tediosa que nos quieren vender como deseable... ya sabéis de lo que os hablo. El beige es de fachas y las uñas de moda también lo son, por supuesto. Me alegro de que el rojo prevalezca. Es un statement. Finalmente opina que el rojo sangre me queda muy bien y yo ya lo sabía. Suena una canción que Hilary tararea. Me interesan los gustos de la gente que me toca las manos. Suena y tararea, pero ya no le gusta. Me dice que el artista en cuestión acumula acusaciones de violencia sexual contra una menor. Mientras me lima una mano voy buscando información con la otra y las dos comentamos los detalles intercalándolos con que esta vez las quiero más cortas, porque las mujeres hablamos así del horror: incorporándolo a la rutina para sobrevivir. Y hablamos de ese y de otros, los hay de todos los estilos y formas, están por todas partes, están entre nosotras, pero nosotras nunca dejamos de hablar, de señalar ni de aliarnos. Mientras nos afilamos las uñas o nos las rapamos al cero... ¡no durmáis tranquilos, cabrones! Y ya sabes mi chica, póntelas rojas (o como te salga del coño) y kill your puto idols, antes de que ellos te maten a ti.