2026 MAI. 11 AZKEN PUNTUA Guerra Iñaki LEKUONA {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} La defensa de la universalidad del idioma de Molière parece ser uno de los objetivos de la gira africana de Emmanuel Macron, que inició declarando que «el epicentro de la lengua francesa no se encuentra en los muelles del Sena, sino en la cuenca del río Congo» y que en realidad no se trata de una imposición colonial, sino de un «botín de guerra» del que pueden y deben aprovecharse los países de ese continente encadenado que oscureció hasta la negrura durante el proceso imperialista europeo y que hoy día arrastra las consecuencias del saqueo económico y cultural llevado a cabo principalmente por los reinos del viejo continente. «El francés es un idioma de intercambio y de unidad», ha declarado Macron, «un magnífico proyecto universalista» frente al que las cerca de dos mil hablas africanas poco tienen que decir, si no es que siglos después el hombre de París sigue hablando con lengua de madera. Allí y aquí, donde el Estado vuelve a encadenar derechos lingüísticos fundamentales, expresando que no hay sitio para el euskara en la educación, menos en la administración y tampoco en la sociedad más allá del pintoresco folclore. Ayer, en Senpere, quedó claro cuál es nuestro tesoro y, hace quince días, en Baigorri, cuáles son nuestras cadenas. No queremos su botín, pero si insisten, daremos guerra.