2026 MAI. 12 EDITORIALA Entre la autocomplacencia y la irresponsabilidad {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} El alcalde de Donostia, Jon Insausti, reclamó ayer una política más audaz en materia de vivienda y criticó que, «durante las últimas décadas», la clase media se ha quedado «fuera de las políticas de vivienda». Está bien que Insausti haya decidido afrontar uno de los grandes problemas de su ciudad, pero cabría recordarle que su partido, el PNV, lleva décadas gobernando instituciones con competencias en materia de vivienda. Ser nuevo en el cargo no elimina la responsabilidad de lo que hicieron -o dejaron de hacer- sus correligionarios en el cargo que ahora ostenta. En el otro extremo, el consejero de Vivienda de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, Denis Itxaso, declaró que los compromisos del programa de gobierno están «prácticamente la totalidad cumplidos». Le ha bastado media legislatura para hacer la tarea, lo cual contrasta con los 10 años que se ha dado EH Bildu para dar la vuelta a la actual crisis, en un planteamiento que, de entrada, parece más serio y realista. La autocomplacencia mostrada por el consejero en la presentación de la «campaña informativa» con la que va a acompañar el Decreto de Medidas Urgentes en vivienda no se corresponde, desde luego, con lo que la gente se encuentra al buscar una casa en la que vivir. La situación no ha hecho sino empeorar estos años. El fenómeno es global y sería injusto cargar toda la responsabilidad sobre los hombros de Lakua, pero tras once años con una Ley de Vivienda que el PSE no ha podido y el PNV no ha querido desplegar, el Gobierno no está para sacar pecho. Tampoco por la aprobación de un decreto insuficiente a todas luces, con medidas que reposan más en garantías y premios para los arrendadores que en la defensa de los inquilinos, renunciando negligentemente a meter mano en el mercado, sin lo cual no hay forma de atajar la crisis de vivienda. Tanto las declaraciones de Insausti como las de Itxaso responden más a la necesidad que sienten de responder a la presión social y mediática sobre el tema que a una idea clara de qué quieren hacer. Los diagnósticos que ellos mismos hacen no casan con las soluciones que luego proponen, algo que lastra irremediablemente la acción de gobierno en vivienda.