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DE REOJO

La magnitud de las cosas


Los terremotos se miden por una magnitud que se señala con la famosa escala Richter con la que nos han crecido los sismos. Existen más matices en las medicinas, pero el rango de 7,2 y 7,5 de los dos terremotos sucesivos ocurridos en Venezuela nos advierten de graves daños. Además de los algoritmos que hacen estas puntualizaciones que aportan argumentaciones estadísticas, están los efectos reales de estos movimientos de la tierra, de estos estornudos de la tierra en lugares precisos, por lo que tenemos de nuevo días donde las imágenes de derrumbes, destrucción, vídeos que nos muestran el miedo que provocan estas situaciones entre la ciudadanía y que nos llevará a recuentos de fallecidos, desaparecidos, desplazados junto a los urgentes movimientos de solidaridad internacional.

Si todos los movimientos físicos, mentales, musicales o políticos tuvieran una tabla fijada para poder conocer la magnitud de lo sucedido en cada momento, hoy estaríamos midiendo los daños ocasionados por las sesiones parlamentarias en la Carrera de San Jerónimo, con el movimiento de Junts votando junto a PP y Vox una petición de moción de confianza a Pedro Sánchez. Es decir, para enredar, para asustar, para perder su poca credibilidad, porque eso depende del presidente.

Aparecen señales como que Gonzalo Boye, el abogado de Puigdemont se haya convertido, de repente, en un defensor absoluto de las sentencias del Supremo y esté de acuerdo con lo de Aldama. Algún corrimiento se está produciendo por ahí, vamos a ver hasta dónde llega y qué magnitud tiene. ¿Puede el PP garantizar la amnistía a Puigdemont?