2026 UZT. 24 EDITORIALA Datos sobre los que lanzar la transición ecosocial {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} Cuatro investigadores vascos han publicado esta semana un importante artículo científico sobre la transición energética en Euskal Herria, aportando cifras detalladas sobre el decrecimiento del consumo y el despliegue de renovables necesarios para que sea «justa, pública y renovable». Es una de las aportaciones más importantes realizadas desde la academia a este debate sobre la transición, a la que ponen precio: una inversión anual de 637 millones de euros, el 2,6% del presupuesto conjunto de los diferentes territorios administrativos de Euskal Herria. No es poco, evidentemente, pero es viable, sobre todo teniendo en cuenta que lo que está en juego es frenar la crisis climática y recuperar la soberanía energética. El punto de partida es conocido. Euskal Herria, con una demanda energética muy importante, tiene una dependencia del 79% de los combustibles fósiles. Es el tercer país más dependiente de Europa, solo por detrás de Chipre y Malta. De los 128 TWh que consume anualmente, el 87% son fósiles o electricidad importada y solo el 13% responde a renovables locales. Lo primero que proponen los autores es reducir un 51% la demanda de energía primaria para 2050, algo que consideran «social y técnicamente factible». Supondría pasar de un consumo por habitante de 40 MWh, a uno de 19 MWh, un valor cuatro veces superior al necesario para garantizar una vida digna y dentro de los límites planetarios. Pero esta reducción se concentraría en el consumo fósil. Electrificar la economía vasca requiere pasar de 22 TWh a 39 TWh, lo que significa aumentar un 386% la generación energética renovable actual. Algo que, además de la fotovoltaica instalada en tejados (4,4 TWh), requiere un despliegue importante y a mayores escalas de energía fotovoltaica (38 TWh) y eólica (6 TWh). Y la mayoría, puede y debe hacerse desde el impulso público y comunitario, según los autores. Estos son los datos. Sin olvidar la urgencia de la acción -el despliegue debe empezar ya-, el debate sobre la transición energética debe continuar, pero a partir de datos científicamente establecidos. Lo contrario no es sino negar la realidad.