2026 UZT. 29 EDITORIALA La pregunta es qué hacía esa persona en la cárcel {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} Un preso de 60 años de la cárcel de Zaballa falleció el pasado martes en el hospital, al que fue trasladado tras varios días sintiéndose mal, según informó ayer Salhaketa. Esta asociación de apoyo a personas presas aseguró que el fallecido llevaba tiempo con un estado de salud delicado, el cual venía empeorándose las últimas semanas. «Un deterioro cognitivo severo le impedía reconocer nombres y rostros», apuntaron, asegurando que las autoridades penitenciarias conocían el estado del preso. En los últimos días se habría quejado de un dolor en el costado y de sangre en sus heces, pero no fue hasta el lunes cuando lo atendió el personal médico, que decidió su traslado al hospital, donde murió. Salhaketa también subrayó que ha reconstruido lo ocurrido a partir del testimonio de un grupo de presos que había asumido de forma informal el cuidado del fallecido. Denunció, por ello, la falta de información y transparencia de las autoridades penitenciarias, reivindicando que la sociedad tiene derecho a saber qué pasa en el interior de las cárceles. Sin esa información, es difícil hacerse cargo de lo que ocurre en las prisiones, lo que a su vez permite a las instituciones no tener que rendir cuentas al respecto. Se pone en marcha así un círculo vicioso que pagan las personas presas. Cabe reconocer que la asunción de las competencias penitenciarias por parte de Lakua ha traído consigo un intento de salir del paradigma exclusivamente punitivista y vengativo bajo el que operan las prisiones españolas. El esfuerzo vale la pena, pero parece insuficiente y adolece de una reflexión profunda sobre la naturaleza de la cárcel y sus funciones en un país como Euskal Herria. Tratar de humanizar la prisión es un objetivo loable, pero antes cabría debatir para qué se quieren las cárceles, qué objetivos deben tener y cómo debe diseñarse el sistema para cumplirlos. Acertar con las preguntas ayuda. Por ejemplo, en este caso, cabe cuestionarse qué podría haber hecho la dirección del centro para evitar la muerte, pero quizá sea más pertinente preguntarse, directamente, qué hacía una persona enferma de 60 años tras las rejas.