2026 ABU. 25 GUTUNAK Amona Pepi {{^data.noClicksRemaining}} Artikulu hau irakurtzeko erregistratu doan edo harpidetu Dagoeneko erregistratuta edo harpideduna? Saioa hasi ERREGISTRATU IRAKURTZEKO {{/data.noClicksRemaining}} {{#data.noClicksRemaining}} Klikik gabe gelditu zara Harpidetu {{/data.noClicksRemaining}} Ione Mendizabal La recuerdo sentada en su sillón, calentando sus pies dentro de una mesa camilla. De esas redondas que se cubrían con manteles adornados con ganchillo. Le gustaba que nos sentáramos con ella y que escucháramos sus historias. Nos contaba que ella era de un baserri y que tuvo que venirse a la ciudad a trabajar como criada en una casa, siendo casi una niña, y que aprendía castellano con unos carteles que ponían en la playa de La Concha para ella y todas aquellas personas que se encontraban en su misma situación. Cuando le preguntábamos qué tal estaba, «jodida, pero bien», contestaba. Y siempre nos decía que aprovecháramos la vida ahora que éramos jóvenes, que luego, de mayores, no podríamos. En ese momento me hacía gracia y no era consciente de la verdad de sus palabras. También la recuerdo en la cocina, cocinando comidas sabrosas y embotando tomate y bonito, que nos dejaba comer cuando quisiéramos. Todavía puedo sentir el sabor de la mezcla de su tomate con el bonito en mi boca... Por supuesto, siempre separando la cazuela para el señor de la casa (etxeko jauna), que era el padre de mi amiga Edurne. Los padres de Edurne y su hermana se mudaron a la casa de la amona para cuidarla y allí, en una casa muy pequeña y poco práctica del centro, vivían todos juntos como podían. Supongo que en todas las familias cuecen habas, pero como en la mía las habas sobrepasaban lo tolerable, y como en la casa de Edurne sabían ricas, allí me instalaba yo, cual tercera hija o cual tercera nieta. Pepi fue mi gran referente en cuanto a amonas se refiere. Era amona hogar. Esa amona que te daba la paga a escondidas, como si te diera algo ilegal; esa amona que te cocinaba lo que te gustaba y se quedaba a mirar cómo lo disfrutabas; esa amona que te quiere sin condiciones y que comparte, de manera cómplice, con los nietos esa frescura, naturalidad e irreverencia que tienen los que están más cerca del nacimiento y más cerca de la muerte, cerca de no haber existido y cerca de no existir. La amona Pepi no era mi amona. Pero a ella no le importaba y a mí tampoco. Eskerrik asko, Pepi!