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DE REOJO

El fantoche gringo


El descalabro universal de los conceptos básicos de la democracia se está materializando a una velocidad bastante asombrosa. Podemos ponernos muy estupendos, hacer declaraciones campanudas, firmar muchos manifiestos, pero en el ambiente sopla un desánimo bien regado por los poderes económicos, tecnológicos e informativos. Quieren convencer a las mayorías más vulnerables de que es irremediable el triunfo del odio, lo retrógrado, la vuelta a la censura, al miedo, los estados policiales como norma. Es decir, lo que está sucediendo de manera escatológica en USA o en Gaza, Líbano y Cisjordania con la actuación genocida del Gobierno de Israel. Dos graves problemas.

Quizás lo más espectacular es la prolija sobreactuación de Ubú Trump constantemente. Cada día suelta una parida, por su boca excreta barbaridades de una entidad autoritaria, dictatorial e imperialista sin objeciones, como si estuviera escribiendo una nueva constitución para un mundo donde solamente Él pudiera tener opción a decidir. Su pelea absolutamente macarra con Canadá con la voluntad de convertirla en otra estrella, la última locura de que quiere llamar estrecho Trump al estrecho de Ormuz, que suelta en una convención de su partido previo cambio biográfico sobre el 11-S que ahora dice que estaba en las torres y que ya había vaticinado el ataque. Mentiras dolosas. Pero el descaro más repugnante que ha salido de su núcleo blando es que ofrece 5.000 dólares a todos los estadounidenses si gana en las elecciones de noviembre. Nunca se había visto una compra de elecciones más grosera. Lo peor es que marca estilo mundial.