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Clara Morán Miguel


Puede parecer extraña la propuesta de EH Bildu Abanto de hacer un recuerdo homenaje a Clara Morán Miguel el próximo 4 de octubre, en el 90 aniversario de la muerte de esta miliciana en el frente de guerra con 18 años recién cumplidos. La propuesta es consecuencia de una decisión tomada ya hace unos años para sacar a la luz la desconocida riqueza histórica que tenemos en la Zona Minera en la lucha por la libertad, la igualdad y la democracia mantenida durante décadas por vecinas y vecinos y que permanece oculta.

No entendemos las razones de esta ocultación que veta a las nuevas generaciones el conocimiento de la historia reciente con fuerte incidencia en el momento actual. Salvo Dolores Ibarruri «Pasionaria», figura relevante internacionalmente conocida, desconocemos hechos y figuras relevantes del movimiento obrero que desarrollaron su trabajo en nuestro entorno o nacidos en nuestro municipio, por citar a algunos, Facundo Perezagua o Isaac Puente, junto a miles de personas que aportaron su sacrificio para conseguir una sociedad más justa y libre de explotación.

Hemos publicado artículos, presentado mociones y propuestas en el Ayuntamiento y tomado iniciativas, creando un catálogo de trabajo pendiente de recuperación de la memoria histórica. Trabajo con el que nos comprometemos a continuar y emplazamos a otros agentes a sumarse, como se hizo recientemente en el homenaje a las Víctimas del Bombardeo de Gallarta el 16 de junio de 1937, asumido por unanimidad municipal, pese al rechazo inicial en 2025.

Hemos planteado tratar el asunto de los abantarras recluidos en campos de concentración nazis, donde murió alguno de ellos. A propuesta nuestra se retiró por unanimidad del pleno el título de «hijo predilecto» a J. M. Ruiz Salas, que fue presidente de la Diputación de Bizkaia y concejal en el Ayuntamiento de Bilbao. Hemos denunciado el trato preferencial dado por el Ayuntamiento franquista a los restos del piloto italiano Guido Presel, mientras cientos de vecinos estaban presos, en los frentes, en el exilio, etc., sin ningún respeto hacia ellos.

La propuesta de recordar la figura de Clara Morán Miguel tiene que ver mucho con la situación presente, en que la izquierda se muestra desunida, sin claros referentes y con problemas a los que muchas veces no sabe hacer frente.

Por citar algunos:

Emigración: de padre segoviano y madre zamorana, Clara nace en Cotorrio, barrio de Abanto, residencia de muchos inmigrantes que vieron en las minas la solución económica que no les daba su tierra y vinieron a construir sus familias y, como este caso, a dar la vida por ello.

Compromiso: nacida el 23 de setiembre de 1918, acude en defensa de la República y contra el alzamiento de los militares para morir con 18 años.

Mujer: vive en un barrio que carece de los más elementales servicios y si difícil es la vida de los hombres, más complicada es la de las mujeres. Ella, sin derecho a voto, establecido a los 23 años por la Constitución Republicana, ejerce el derecho revolucionario de luchar contra el fascismo en un ejército irregular, en aquel momento, que pararía temporalmente a los militares sublevados apoyados por la Alemania nazi y la Italia fascista, ante la indiferencia de Francia y Gran Bretaña.

Recuperar la memoria: es necesario conocer lo que pasó para sacar lecciones en el presente. Clara es una desaparecida en el frente y su inscripción como fallecida no consta en el Registro Civil, negándole un derecho como es el registro de su existencia. Esa situación la padecen decenas de vecinos de Abanto muertos en el frente o fusilados, prisioneros, etc., desconociendo sus familias el lugar y forma de fallecimiento, lugar de enterramiento, etc.

De izquierdas: lo que supone un compromiso por la igualdad de las personas y el reparto de la riqueza de forma justa, pero, además, supone un compromiso para organizar la sociedad en base a principios de desaparición de privilegios, que todas las personas tengan los mismos derechos y desaparezca la explotación de los seres humanos.

No tratamos de dar lecciones a nadie, ni hacer un trabajo académico, simplemente tratamos de desenterrar un patrimonio histórico realizado con el esfuerzo de las mujeres y hombres de nuestro municipio. Esfuerzo del que nos sentimos orgullosos por suponer una parte importante del desarrollo, tanto económico como político de Bizkaia y Euskal Herria.

A la vez que recordamos a Clara Morán, nos viene a la memoria Lucía Ruiz García, maestra de la escuela de barriada de Cotorrio, con la que probablemente coincidiría.

Lucía, represaliada y despedida de su puesto de trabajo, perdiendo todos sus derechos en 1937, tras el triunfo franquista en Bizkaia ha desaparecido de los archivos foral, histórico, de la Función Pública... No consta en ningún sitio y algunos cronistas locales incluso desconocen su existencia, lo que supone una humillación más hacia los «perdedores» de aquella guerra iniciada en 1936 por quienes, como hoy, no creen en la democracia.