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SECCIÓN OFICIAL: TENDER LOVING CARE

El optimismo por bandera


A Mike Leigh no lo asusta la antipatía. En su regreso al cine con “Mi única familia”, el británico destapaba todas las vergüenzas de su gritona protagonista, casi batallando a base de realismo duro (compasivo) para dar un final bueno a un alma deshecha. Nada que ver con “Tender Loving Care”, encabezada por un trío de mujeres que sostienen la miseria a su alrededor con la alegría por delante. El film se sienta a los pies de la cama de ellas, que se cuidan pero nunca solas, como quien nos pregunta por el día.

De hecho, las amigas Amy y Rosie (Alice Bailey Johnson y Kate O'Flynn, de una extroversión fantástica), trabajadoras sociales, pasan las noches tragando copas de blanco, de lado, delante del portátil mientras hacen extras. Los padres de Amy (Marion Bailey y Paul Jesson, pareja en “Mr. Turner”) ya no están tan jóvenes, y los achaques a la salud empiezan a resultar preocupantes. Hay motivos, por tanto, para la queja.

Claro que Leigh aprieta, pero no asfixia. Optimista por programa, el autor de “Happy: Un cuento sobre la felicidad” (una batalla campal contra el cinismo), encadena mil facetas del cariño para ilustrar cómo atender las situaciones dolorosas de veras. Amy y Rosie atienden a personas sin techo, mujeres maltratadas, adolescentes negligidos; y es que “Tender Loving Care” serviría como tour por entre los rostros más variopintos del abandono institucional.

Pero luego, este pedazo de bonitista sin vergüenza las musica con una sencilla banda sonora de carrillón. Leigh calibra bien el agrio y el dulce de su panfleto humanista; uno que no olvida, claro está, que una caricia no salva del hambre y del frío a quienes no tienen cama ni arropo.