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Dieudonné, el humorista que hace una «quenelle» a Hollande

Un humorista con sus palabras y un gesto, el conocido como «la quenelle». Eso es a lo que se enfrenta el Gobierno de Hollande, que ha ordenado a los prefectos que prohíban el último espectáculo de Dieudonné por «racista». De fondo, la libertad de expresión y el lobby judío.


El humorista francés Dieudonné Mbala es un caso extraño: demonizado por los medios de comunicación y la esfera política francesa desde hace diez años, este hijo de camerunés y bretona casado con una blanca -en una de las pocas entrevistas que ha concedido, porque no quiere saber nada con los media convencionales, dice que tiene «hijos de todos los colores»-, expresa sus opiniones en las redes sociales a través de vídeos que va publicando, y que funcionan a través de suscripciones, y sus giras suelen colgar el «no hay entradas».

Y eso que le acompaña la polémica: ha sido condenado en siete ocasiones por «antisemitismo e incitación al odio racial», pero él niega la mayor, ya que lo que es, apunta, es «muy crítico con la noción de `pueblo elegido'» y explica que el «comunitarismo exacerbado me parece peligroso». Se niega a pagar las multas que se le han impuesto; de hecho, se ha declarado insolvente, lo que también provoca las iras del Gobierno.

Dieudonné lleva más de veinte años de carrera artística, aunque fue en la última década cuando hizo de los chistes contra la comunidad judía su sello de autor. La polémica que llevó al Gobierno a intentar vetar al humorista estalló el pasado diciembre, cuando bromeó sobre dos periodistas judíos y las cámaras de gas. El humorista afirma que France 2 manipuló sus palabras.

La polémica ha llegado hasta el extremo de que el futbolista Nicolas Anelka, amigo personal del humorista, celebrara un gol en Inglaterra haciendo una «quenelle» levantando una nueva oleada de críticas. ¿Pero qué es una «quenelle»? Lo que comenzó como parte de un sketch de un espectáculo ha evolucionado hasta convertirse en una «imagen de marca» consistente en extender un brazo hacia el suelo y cruzar la mano contraria sobre el hombro.

Esta especie de «comilla antisionista» o corte de mangas hacia a abajo ha sido visto por algunos como una alusión al saludo nazi, mientras que los seguidores de Dieudonné lo describen como un gesto antisistema. «Es un acto subversivo que libera. Es como la emancipación del esclavo que quiera salir del juego», explica el humorista.

La polémica en torno a su última gira subió ayer de tono con la intervención del presidente francés, François Hollande, ya que, de hecho, varias de sus actuaciones -concretamente en Nantes, donde para hoy hay una manifestación convocada por los cazadores de nazis Serge y Beate Klarsfeld, y Burdeos-, ya han sido prohibidas. Hollande, que ya había apoyado la acción del Ejecutivo contra el humorista, volvió a posicionarse ayer a favor de que se prohíban sus espectáculos, pues entiende que sus presuntos ataques a la dignidad de las personas prevalecen sobre la libertad de expresión. «Contra los ataques a los principios de la República, contra el racismo, contra el antisemitismo, contra los problemas de orden público que suscitan las provocaciones indignas, contra las humillaciones que representan las discriminaciones, les pido a los representantes del Estado, y en particular a los delegados del Gobierno, que se muestren atentos e inflexibles», declaró Hollande.

Su reacción llega un día después de que el Ministerio del Interior enviara una circular a los delegados del Gobierno para explicar cómo impedir las representaciones del cómico sin atentar contra la libertad de expresión. El humorista, por su parte, anunció a través de sus abogados que denunciará en los tribunales al ministro del Interior, Manuel Valls, por las acusaciones que ha vertido sobre él, pues considera que atentan contra su honor.