2014 MAR. 17 XXXV Copa femenina (final) Una exhibición de poder y otra Copa Tras sufrir al inicio con la defensa abierta de las canarias, Bera Bera fue a más con una gran defensa y una espectacular Temprano. Juan Carlos ELORZA ROCASA 21 BERA BERA 26 Probablemente, Ana Temprano jugó ayer el mejor partido de su vida. Quizá haya parado más en alguna otra ocasión, incluso en encuentros de gran trascendencia, pero nunca para ganar un título de semejante importancia, ante las cámaras de televisión, y sacando matrícula de honor en presencia de un icono como Silvia Navarro en la otra portería. Pero la convincente victoria donostiarra no se explica solamente con la excepcional actuación de Temprano, pieza importante de un puzzle que ha ido construyendo Imanol Alvarez, y que acabó ayer con cinco jugadoras de Bera Bera en el siete ideal del torneo (Temprano, Eli Pinedo, Menéndez, Castro y Núñez). Las que estaban se lo habían ganado, y también quienes las acompañaban para completar el equipo (la central madrileña Arderius y la lateral canaria López), pero el límite de siete obligaba a dejar fuera a jugadoras como Ana Martínez, Ziarsolo, Arrojeria o Etxeberria, que han sido también protagonistas decisivas de ese experimento coral que ha ido elaborando pacientemente Imanol Alvarez. E incluso Elorza, dosificada hasta la final, y que ayer se ganó un trompazo que le hizo una brecha en la nariz mediada la primera parte, lo que no impidió que volviera tras el descanso para reforzar el muro central junto a Núñez, bien arropadas ambas por Menéndez y Martínez -que «secó» a López- en los laterales. El técnico ermuarra, exigente consigo mismo y con su equipo, se mostraba «muy contento, y me gustaría felicitar a mis jugadoras, que han hecho un trabajo extraordinario durante todo el campeonato. El de hoy no ha sido un gran partido, pero creo que se puede perdonar». Me permito discrepar. Atendiendo a la dificultad de la cita, en mi opinión, Bera Bera jugó ayer su mejor partido de la temporada. Es cierto que Rocasa dominó el primer cuarto de hora, en el que llegó a ganar por 6-3 y obligó a Alvarez a pedir un tiempo muerto. Fueron sus mejores minutos, pero también un tremendo fallo de cálculo. Contra el Alcobendas le salió bien la defensa abierta con la que empezó ayer el partido, casi un 3:2:1, y el desconcierto inicial de las donostiarras se tradujo en ocho pérdidas de balón hasta que su entrenador paró el partido. Pero esa defensa es muy exigente físicamente, más cuando era el tercer partido en tres días, y muy peligrosa si enfrente tienes un rival como Bera Bera, que acabó el torneo como una rosa en esa faceta, y se habría quedado jugando tres días más al mismo ritmo si se hubiera podido adelantar la Copa del año que viene. A la vuelta del tiempo muerto Bera Bera dejó de perder balones, Rocasa ya no pudo correr (tres de sus primeros seis goles habían sido de contraataque tras las pérdidas donostiarras), las canarias se vieron obligadas a enfrentarse a la barrera organizada de Bera Bera, Temprano ya apuntaba que tenía un gran día y, sobre todo, Rocasa empezaba a recular en defensa, acercando a sus jugadoras a los seis metros -primero a un 5:1 con Albaladejo pisando la línea de nueve metros, y luego incluso bajando casi a 6:0 por momentos, porque ya no podían controlar las vertiginosas evoluciones rivales-, y eso ya fue otra cosa para el ataque organizado de Bera Bera, que venía con esa lección muy bien preparada. Con un juego fluído y veloz, asentado en una gran defensa, volvió a aparecer Alba Menéndez, que parecía haber dormido en la pista vestida de faena para no perder la inspiración de la semifinal del día anterior ante el At. Guardés. A las canarias, sin aire por el esfuerzo inicial, y con cara de sufrimiento cada vez que encaraban a la fortísima defensa donostiarra, se les hizo de noche durante ocho minutos (del 18.40 al 26.40), en los que encajó un parcial de 0-6 que daba la vuelta al partido, con un gol de Arrojeria, cuatro de Menéndez y otro de Eli Pinedo, junto a cuatro paradas de Temprano, una exclusión de Eli Pinedo (que se saldó con 0-1) y un tiempo muerto de Rocasa que no sirvió para nada. Bera Bera, que ha tenido dificultades para remontar marcadores desfavorables contra rivales de nivel, había superado el momento más crítico de la final, y a partir de ahí pasó a dominar el ritmo del partido hasta que pudo romperlo. Si la víspera Rocasa explotaba su primera línea, con Davinia López a tope en la primera parte y Luján cogiendo el relevo en la segunda, ayer López no acertó con su primer gol hasta el min. 46, Luján solo pudo marcar uno -de penalti- tras el descanso, y la barrera donostiarra desactivó a la peligrosa tiradora zurda Almudena Rodríguez con dos blocajes las dos veces que pudo elevarse para tirar. María González no podía imponer su fortaleza física en las fintas con contacto, y solo quedaba la guerrillera Albaladejo, infatigable -distinguida como mejor defensora de la Copa-, que iba una y otra vez al uno contra uno y acabó jugando en el extremo derecho, después de que Temprano aburriera a la zurda Falcón, a la que le paró sus cinco remates (tras marcarle 9 goles hace un mes en la derrota en Canarias). Haridian Rodríguez, a base de rechaces y de culminar contras en segunda oleada, mantenía el tipo, y Navarro sujetaba el marcador con varias paradas en los primeros minutos de la segunda parte. Pero era cuestión de tiempo. La defensa donostiarra no cedía un ápice, Temprano paraba aún más que en la primera mitad (9, y otras 10 tras el descanso, incluyendo dos penaltis), y del empate a 16 (min. 18) se pasó al 16-19, con dos goles de la juvenil Etxeberria y otro más de penalti de Eli Pinedo. Rocasa empezó a bajar los brazos, y Ziarsolo, que completó una segunda parte majestuosa, le metía ocho goles de todos los colores a Navarro, cinco de ellos desde el extremo.