2014 EKA. 22 FÚTBOL FEMENINO | Final de Copa La suerte del campeón Un solo error en la tanda de penaltis vuelve a dejar al Athletic con la miel en los labios y da al Barcelona su cuarto título de Copa. Amaia U. LASAGABASTER BARCELONA 1 ATHLETIC 1 El Athletic parece condenado a chocar eternamente con un destino cruel. Y no porque le prive del éxito, una posibilidad que nunca se puede descartar aunque se tenga la calidad de las rojiblancas, sino porque además parece sacarle la lengua cada vez que lo hace. Sucedió hace un par de años, en otra final de Copa, la primera que alcanzaban las rojiblancas en su historia y que se les escapó en la prórroga después de haber hecho lo más difícil. Se repitió la pasada temporada, cuando la Liga se escapó en la última jornada, en un San Mamés abarrotado y precisamente ante el campeón. Incluso en citas sin título de por medio pero igualmente trascendentes, como la última visita liguera del Barcelona, decidida en dos chispazos. Forma parte del juego y no es una cuestión exclusiva de fortuna, pero los disgustos resultan ya sangrantes, por su concatenación y por afectar a un equipo con talento a raudales y no menos ambición. No la suficiente, lamentablemente, para hacer frente a este gran Barcelona que le ha tocado sufrir que, como todos los grandes campeones, tampoco echa en falta calidad y espíritu competitivo, a los que además añade la dosis necesaria de suerte. La del campeón, claro. La que hace falta para que el único error en una tanda de penaltis se produzca en el bando contrario y no precisamente a manos de una recién llegada, incapaz de disimular la temblequera. Antes de que Irene se llevara el disgusto de su vida, el partido había tenido dos fases bien diferentes. Soporífera la primera, con un Barcelona que quería llevar la iniciativa, aunque sin correr el menor riesgo, pero que no encontraba hueco en un Athletic bien posicionado y con una prioridad clara, proteger a Ainhoa. Salvo una bonita jugada en la recta final entre Erika, Arrate y Nekane, las ocasiones, pocas, fueron blaugranas, y el disgusto, cómo no, rojiblanco. Protagonizado por Leire Landa, que se retiró llorando tras lesionarse la rodilla derecha. Cambio de cara Puestos a tocar el equipo, Fuentes prefirió apostar en ofensivo y fue Irune Murua la que dio el relevo a la lateral guipuzcoana en la reanudación. Consecuencia de ello o no, el Athletic se vino arriba y en un cuarto de hora creó tanto, o más, peligro como los dos equipos en toda la primera parte. Con el transcurso de los minutos, y de nuevo con problemas para el Athletic -Joana Flaviano, que llegaba entre algodones al partido y que había enviado un balón al larguero pocos minutos antes, también tuvo que abandonar el césped con problemas físicos recién sobrepasada la hora- el Barcelona consiguió quitarse el susto del cuerpo y pudo equilibrar el juego, e incluso volver a llevarlo por momentos a su lado. No tanto como para evitar la prórroga, que se preveía cerrada por el temor a perder y por el cansancio que ya hacía mella en ambas escuadras. Pero que acabó resultando apasionante, aunque solo fuera porque registró los dos goles, penaltis al margen, del encuentro. El primero para Alexia, la mejor de su equipo ayer, que encaraba a Iraia para meterse en el área y ajustar el balón al palo. Y el segundo, porque el Athletic fue capaz de hacer lo más difícil, reponerse a semejante varapalo para restablecer el empate, para Nekane, que ha llegado en plena racha a este final de temporada. La ariete rojiblanca enganchó un balón de Arrate para colocarlo en el palo contrario y firmar el 1-1. Que ya no se movió y condenó a ambos rivales a jugársela en la lotería de los penaltis. Si algo cuenta en la lotería es la suerte y si algo distingue a los campeones, además de su superioridad, es precisamente su fortuna en los momentos clave. La suerte del campeón, en definitiva, que al Athletic se le sigue resistiendo desde hace ya siete largos años. SUSTO. Al disgusto por la derrota se sumó el susto de Leire Landa, que al filo del descanso abandonaba el césped entre lágrimas tras lesionarse la rodilla derecha, en un gesto que hacía pensar lo peor. Según informó el club, sufre un esguince de rodilla, a la espera de pruebas complementarias.