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PELOTA | Feria de San Mateo

Irujo-Zubieta abren brecha

Tras un comienzo muy igualado, el mayor golpe de los de Aspe los acerca de la final de la feria riojana.


MTZ. DE IRUJO-ZUBIETA 22

OLAIZOLA II-BEROIZ 13

Después de una primera mitad de partido muy igualada, la potencia de su golpe permitió a Juan Martínez de Irujo y Aitor Zubieta abrir una brecha respecto a Olaizola II-Beroiz que los deja muy bien colocados para clasificarse para la final de la feria de San Mateo, especialmente si sus rivales de ayer son capaces de vencer el martes a Xala-Barriola, la tercera pareja que completa este «grupo de la muerte». Aunque no deja de ser un dato anecdótico, con el triunfo de ayer, el vigente campeón manomanista y el del año pasado están igualados a 38 victorias en sus duelos directos.

Esa igualdad suprema que muestran las estadísticas particulares es la que se esperaba para el partido que dio inicio ayer a la feria logroñesa, un equilibrio que solo se mantuvo hasta el ecuador del partido, donde se produjeron empates a 11 y 12. Sin embargo, esa equidad fue bastante relativa, ya que el mando del partido y la iniciativa en el juego fueron colorados desde el comienzo y fueron sobre todo la defensa azul y los errores de la pareja de Aspe las que les mantuvieron en el partido. De hecho, Aimar Olaizola marcó su cuarto y último gancho en el 9-11 y el balance de tantos hechos por los de Asegarce no aumentó en el resto del partido, que se dilucidó con un contundente parcial de 13-2.

Dos mitades

Como es fácil de comprobar solo con mirar la evolución del marcador, el partido que dio el pistoletazo de salida a la feria logroñesa tuvo dos mitades muy distintas. Aimar Olaizola le dio inicio con dos ganchos, el segundo en una jugada de saque-remate, pero la igualdad fue la tónica predominante.

Aitor Zubieta, que cuajó un gran partido, pegaba más que Beroiz, pero tampoco obligaba demasiado al de Uharte a entrar de zurda, lo que hizo que ninguno de los dos delanteros gozara de mucha pelota franca, con lo que los tantos se alargaron y eran más los errores que los aciertos en el remate los que conducían el marcador. El ritmo, como cada vez que juegan estos dos delanteros, era alto, pero para el 4-6 se habían pegado ya 192 de los 555 pelotazos que se dieron en todo el partido.

Aunque cada pareja agradecía poner en liza su material, más ligera -excesiva para algunos- los de Aspe y más tosca los de Asegarce, ninguna de las dos era capaz de conseguir rachas demasiado grandes, con lo que el partido no terminaba de romperse, con diferencias que nunca superaron los cuatro tantos.

Sin embargo, así como el sábado pasado en Biarritz fue Mikel Beroiz el que agradeció que el partido se alargara y se endureciese, ayer fue el zaguero de Uharte el que más acusó el esfuerzo físico.

Poco a poco, Aitor Zubieta fue capaz de hacer efectivo ese dominio que tanto le costó en la parte inicial del partido, lo que no solo les sirvió para desactivar al de Goizueta, sino que propicio muchas más oportunidades para que Irujo entrara. Si con pelotas menos servidas el de Ibero probó suerte, lo intentó mucho más con ocasiones mucho más claras con lo que, evidentemente, su porcentaje de acierto se elevó mucho. Además de ayudar a Zubieta castigando al zaguero rival, el campeón manomanista estuvo afinado en el remate y terminó el encuentro con un bagaje de trece tantos conseguidos en juego.

Mikel Idoate pasará por el quirófano

Definitivamente, este no ha sido el verano de Mikel Idoate -finalista el año pasado en San Mateo tras un gran campeonato junto a Barriola- y el jueves tendrá que pasar por el quirófano en Bilbo para operarse de esa fibrosis en su zurda que le ha impedido jugar durante todo el periodo estival. Este tipo de lesiones implican en torno a mes y medio de baja, lo que hace muy complicada su participación en el Cuatro y Medio, por mucho que, por resultados -entró en la liguilla de cuartos el año pasado-, le correspondería entrar en octavos de final.

A pesar de que el año no había sido nada bueno por problemas en esa misma zurda, el verano le presentaba buenas perspectivas, siendo programado en la primera gran feria, la de San Fermín, siempre especial para un navarro. No obstante, solo pudo jugar el primer partido y desde el 8 de julio no ha vuelto a tocar pelota con esa mano.

Desde entonces, el calvario para el de la Txantrea ha sido grande, ya que no ha experimentado ninguna sensación positiva y al final tendrá que pasar por el quirófano para recuperarse.

J.O.