2014 URR. 16 CONFLICTO LATENTE EN LOS BALCANES La cancelación del Serbia-Albania llega a incidente diplomático La interrupción del partido de fútbol entre las selecciones de Serbia y Albania el pasado martes ha aflorado las tensiones entre ambas comunidades, latentes desde la guerra y avivadas tras la independencia de Kosovo. Además, a ocho día de la visita de la primera visita en 64 años de un primer ministro albanés a Belgrado, ha creado un incidente diplomático. Serbia ha exigido a Albania que condene el incidente y no aclara si se mantiene la visita. GARA BELGRADO La interrupción del partido de clasificación para la Eurocopa entre Serbia y Albania en Belgrado el pasado martes ilustra la fragilidad de las relaciones entre estas dos comunidades balcánicas. Los incidentes que desataron el caos se produjeron en el minuto 41, cuando un dron cruzó el estadio del Partizan de Belgrado con una bandera con el águila negra de dos cabezas, con retratos de héroes históricos albaneses y la frase «Gran Albania», un proyecto nacionalista que aspira a unir las comunidades albanesas de los Balcanes en un mismo Estado. El partido, que se jugó ocho días antes de la visita a Belgrado del primer ministro albanés, Edi Rama, la primera en 68 años, degeneró en un escándalo político que no solo amenaza con anular esa visita, sino que también reaviva las tensiones étnicas latentes desde la guerra. «Serbia espera de las autoridades albanesas una condena clara del incidente, como primer paso necesario para superar el problema», declaró el Ministerio serbio de Asuntos Exteriores, que presentó una protesta oficial a Albania. El presidente serbio, Tomislav Nikolic, afirmó que «la intención evidente de los responsables del incidente era provocar problemas en Serbia y desestabilizar toda la región». «La visita de Rama estaba prevista en Belgrado como un signo de normalización, pero después de este atentado contra la construcción de relaciones amistosas entre Serbia y Albania está claro que ésta última necesitará décadas, por no decir siglos, para convertirse en un Estado normal sin odio hacia los serbios» añadió el presidente. El comunicado no aclaró si la invitación a Rama sigue en pie. «La intensidad del odio de los jóvenes albaneses y de los jóvenes serbios es alucinante», declaró a AFP el analista político Dusan Janjic. La única respuesta a este odio es «no detener el proceso de acercamiento entre Belgrado y Tirana y conseguir que Rama venga a Belgrado», añadió. La bandera de la «Gran Albania» provocó una explosión de ira entre los espectadores serbios, que la consideraron una provocación. Algunos lanzaron bombas de humo y otros proyectiles al campo en este partido al que los seguidores albaneses no pudieron acudir por decisión de la federación de fútbol serbia. Para añadir más tensión diplomática, las autoridades sospechan que Olsi Rama, el hermano del primer ministro albanés, organizó el incidente y pilotó el dron desde su asiento en un palco del estadio. Rama aseguró no tener nada que ver con el dron. Condenas que evocan conflictos precedentes La Unión Europea declaró su decepción por la interrupción del partido por un «acto de provocación». La Federación de fútbol serbia (FSS) condenó, por su parte, «una provocación planificada» que «representa una ofensa no solo para los ciudadanos serbios, sino también para los de Grecia, Macedonia y Montenegro», países cuyos territorios se verían afectados por una «Gran Albania». La FSS afirmó que la delegación albanesa había rechazado todas las propuestas para retomar el encuentro y había pedido que el resultado final fuera de 3 a 0 para Serbia. Joseph Blatter, presidente de la FIFA, y Michel Platini, presidente de la UEFA, condenaron los incidentes. Las relaciones diplomáticas entre ambos países solo se restablecieron al terminar la guerra de Kosovo y las históricas tensiones entre ambos países se agravaron a raíz de la independencia unilateral de esta antigua provincia serbia, de mayoría albanesa, que Serbia nunca ha reconocido. El odio interétnico afloró en el mismo estadio. Algunos seguidores consiguieron entrar en el terreno de juego e intentaron agredir a los jugadores albaneses. Los aficionados albaneses celebraron la «victoria» de su selección gritando «Gran Albania». En el pasado, en el inicio del desmantelamiento de la antigua Yugoslavia se produjeron terribles enfrentamientos entre seguidores del Dinamo de Zagreb (Croacia) y del Estrella Roja de Belgrado durante un partido de fútbol celebrado en la capital croata. Los aficionados del equipo serbio estaban liderados por el difunto Zeljko Raznatovic Arkan, que se convirtió después en el jefe de uno de los grupos paramilitares más feroces. GARA