2014 URR. 18 CHAMPIONS LEAGUE FEMENINA Los cuatro grandes se refuerzan y parten como favoritos para repetir en la Final Four J.C.E. Este fin de semana comienza la fase de grupos de la Champions League femenina, competición a la que tuvo que renunciar Bera Bera por motivos económicos tras acumular un considerable déficit en la pasada edición, debido a los grandes gastos originados -algunos de ellos inesperados- en este torneo. La Champions femenina sigue el camino de crecimiento marcado por el modelo de su homónima masculina y, tras el éxito de la pasada edicion, en la que se disputó por primera vez con el sistema de una Final Four para determinar el campeón, la Federación Europea (EHF) ha renovado la candidatura del Budapest Sportarena para acoger la Final Four de 2015 y la de 2016. En el plano deportivo lo más significativo es que los equipos más poderosos, los que aspiran a llegar a la Final Four, se han reforzado de manera notable. Y en el plano individual un nombre figura por encima del resto, el de Katarina Bulatovic, campeona de la Champions en tres ocasiones con tres clubes diferentes (en 2007 con el Slagelse danés, en 2012 con el Buducnost montenegrino, y en la última edición con el Györ húngaro), la que es considerada como mejor lateral zurda del mundo, dejaba el Györi para volver al Buducnost, un club y un país al que le vincula una especial relación. El Györi, campeón de las dos últimas ediciones tras la llegada del técnico canario Ambros Martín, ha sustituído a Bulatovic con la alemana Susann Müller, máxima goleadora del último Mundial de Serbia 2013, y además el club húngaro ha reforzado su primera línea con la española Aguilar, la rusa Sen y repescando a Planeta, todo ello para poder hacer frente a los amplios banquillos de sus mayores rivales. La otra gran novedad en el Györi se ha dado en la portería, donde la noruega Lunde-Haraldsen -embarazada- ha sido sustituída por la croata Grubisic, y también cabe mencionar la retirada de Tervel -ex de Bera Bera e Itxako-, un bastión en su sistema defensivo. Junto al Györi, los otros tres máximos favoritos para llegar a la Final Four son los que la disputaron en la pasada edición. El Buducnost y su implacable defensa, con la mejora ofensiva que proporciona Bulatovic -junto a Neagu, Knezevic y la poderosa pivote Cvijic-, mejora sus opciones. El Vardar ha dado otra vuelta de tuerca con sus fichajes y ha reunido una plantilla temible, sustituyendo a las macedonias de su banquillo para dar entrada a la alemana Althaus, la croata Penezic, las rusas Chernoivanenko e Ikhneva y la eslovena Lazovic, que se unen a Lekic, Pineau, Dembele, Khmyrova, Radicevic, Begoña Fernández... Además, se ha construído un pabellón de 5.500 asientos solo para el equipo femenino. Y el Larvik, aunque más comedido, también ha ampliado su plantilla con la polaca Wojtas y la pivote noruega Frajford, aunque lo más destacable en su caso es la retirada de sus dos veteranas porteras, Leganger y Rantala, dejando la portería para Hasanic -que llegó la pasada temporada- y la danesa Toft. Del resto destaca el Baia Mare, que tras la desaparición del Oltchim Valcea ha reunido un gran equipo -fichando a las brasileñas Arenhart, portera, y la zurda Do Nascimento- para intentar recuperar un lugar de privilegio para el balonmano rumano.